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26 abril 2026
Un misionero que llegó al colegio de la adolescencia me enseñó que había más mundo del que tenía enfrente de mis narices. Los tebeos, las películas, las noticias en la tele me introducían en el escenario lejano de la ficción. Todo aquello era real, sobre todo las guerras de las que empezábamos a estar informados, pero convertido en costumbre tecnológica mientras comía o estaba aburrido, como dice Mcluhan, conseguía que me fijara más en el artefacto que en el contenido. Deslumbrado por esa tele en color todo parecía ficticio, como si fuese un sueño o pesadilla, como si tener enfrente de mis ojos las antípodas era un acto de magia que conseguía no saliera del asombro. En mi cabeza la muerte, el horror, la destrucción adquiría la esencia de un filme. Además la costumbre, como siempre hace, le restó dramatismo a lo dramático.
Pero cuando aquel barbado esquelético, vestido con vaqueros y camisa de mercadillo, con botas viejas que acumulaban el barro del mundo, nos habló del Chad o Mozambique, el efecto adormidera de la tecnología se diluyó en el aire espeso de la clase. Descubrí que el dolor tiene voces, que la injusticia merodea como un depredador a cualquiera, que el amor es algo más que un beso en las películas y que lo que estaba delante de mí era un pequeña porción de un mundo inmenso.
El rancio eslogan repetido mil veces de que España debía ser el único desvelo y que los de fuera tenían la desgracia de no ser españoles, se cayó de mi cabeza y a través de aquel hombre, viejo luchador contra la misera extendida, quise ser sobre todo ciudadano del mundo. Vamos que la grandeza de España se me quedó pequeña. Entendí que el nacionalismo, salvo si es sensato y comedido, es más tribal que moderno, que estar todo el día mirándose el ombligo enmohece las neuronas y te ata a la mirada corta, cuando los sabios griegos definieron al humano como el ser que mira a lo lejos. Y con esa mirada nos nació la corteza prefontal o el sistema límbico en el cerebro, donde reside la creatividad y la inteligencia. Esto de la "prioridad nacional", además de anticonstitucional, es de una mirada estrecha que nos desplaza en el tiempo a los años más oscuros de la mente.
(Fotografía del Diario El Mundo. Premio a la imagen del drama de la inmigración de la Fundación World Press Photo)
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Colaborador Mediaset: proyectos España mira a La Meca, Quijotes del siglo XXI y tertuliano en Cuatro al día y La Mirada Crítica de Telecinco
Colaborador en Telemadrid: tertuliano en 120 minutos
Columnista del diario Marca
Columnista grupo de diarios Promecal (Castilla-La Mancha, Castilla y León y La Rioja)
Colaborador en TVE1: tertuliano en Mañaneros 360
Director de Fenavin, Fería Nacional del Vino.