07/10/2016

LAS CUATRO ESQUINAS (07/10/16) Nostalgia, orgullo, humor y money

NOSTALGIA DE MODRIC

No quiero contaminarme con palabras, no escuchar, no leer, no investigar, reflejar solo las sensaciones que me produce Modric por el campo. Quiero remover mi recuerdo y recordar partidos, sentir esa inmensa sensación de belleza que tiene su juego. Quiero rastrear en la sombra de mi cerebro y encontrar el poso que me han dejado sus jugadas. Volver a ver dentro de mí lo que se quedó estampado como esencia de un partido lejano. Eso es. Modric tiene la esencia del fútbol. Domina el aire, el césped, la luz de los focos, el corazón, la inteligencia…Verlo desde arriba es como ver una liebre que regatea las zarzas y se aleja por el campo libre.

A veces he visto en él algo de Iniesta y de Xavi. Modric da sentido a cualquier estrategia. Domina la rapidez y la parada, el ojo de pez y la cuadricula, el regate veloz y el pausado y sobre todo su visión del juego desatasca las telas de araña de los sistemas. Recuerdo un pase con el empeine generando una inmensa ballesta. Rodeó a los defensas. Terminó en gol. No quiero documentarme. Solo quiero ver dentro de mí lo que Modric está escribiendo en la historia del fútbol. Solo quiero expresar esos maravillosos ratos de belleza futbolística que Modric ha dejado viviendo en mi cerebro.

LOS CHINOS VIENEN DE COMPRAS

Ha aquí a Wang Jianlin. Es un chino feliz, como Juanito, que es como llamamos en mi barrio al chino del supermercado. Se llama Yuan y comenzó a decirnos que le llamáramos Juanito para sentirse un colega. No posee, claro, los millones de Wang, quien no puso un restaurante chino sino que compró al RCF Español. O sea los chinos ricos desembarcan en una liga casi arruinada. Roman Abrámovich ya tiene competidores dignos de su chequera.

Ahí está Peter Limm, con su risa de comunista rico, con su Valencia, echándole órdagos a Slim, que lleva el pink del Oviedo en la pechera, o a Sakamoto, Al-Thani, Ali Syed o Utz Claassen, pobres millonarios incapaces de no aburrirse si no compran de vez en cuando un equipo.

Los chinos han echado el guante al balón. Se han gastado en su Superliga 330 millones de euros. Nos invaden ejércitos de yates y limusinas orientales. En unos años la nuestra será una liga de ojos rasgados y delanteros pequeños. Solo el Madrid, el Barcá, El Bilbao, el Osasuna… podrán resistir el olor de los dólares comunistas. Son de los socios.

EL ORGULLO DE PIQUÉ

Me acuerdo de ti en el último europeo con el chaval en los brazos vestido con la camiseta de España. Los pitos se cambiaron por aplausos y me sentí bien. También me acuerdo del último partido del Barça, contra el Celta, cuando mostraste esa fuerza que solo tienen los líderes. Todos habían bajado los brazos pero tú sacaste sogas invisibles de tu corazón, y los enlazaste con ellas, los empujaste hacia adelante, los uniste en un solo ejército. La desunión abría huecos por los que la fe y la calidad del Celta conseguían la victoria.

Perdiste, pero pocas veces te he visto dejar caer el orgullo. Y sin embargo muchas te he visto ser el último baluarte, tirarte a la yerba para sacar el balón que huele a daño, como alguno ayer contra Italia. Luego sueles irte hacia la otra portería para marcar un gol. A veces se consigue y otras no. El fútbol es cosa de humanos, no de dioses, y errar es de seres de carne. Por eso ahora, después de tu gran partido frente a Italia, quiero decirte que es una suerte tenerte al lado, en la selección, donde por cierto siempre, desde pequeño, has dado todo tu talento para que el orgullo que tienes sea también el orgullo del equipo que te acoge.

CASI UN MONÓLOGO DE FÚTBOL

Cuando Iniesta y Silba dialogan con el balón surge el interminable monólogo de España. El talento brota con una sencillez aplastante. La claridad alumbra las zonas oscuras. El balón encuentra una bella lógica en cada uno de sus movimientos. Si se encuentran a gusto además Koke y Busquet, los delanteros y los defensas, la orquesta encuentra la armonía. Contra Italia solo Ramos parecía en algunos momentos sin ese orden. Algún que otro despiste absurdo desafinó en la melodía.

El empate no hizo ninguna justicia al juego de España. Ese resultado concedió a Italia un favor inmerecido, salvo quizá en algunos instantes de la segunda parte. Lo últimos minutos fueron una sombra comparados con tantos anteriores de luz. Una interrogación nació en el ambiente después del penalti. En esos momentos la moneda que el destino tiró al aire cayó del lado de quien había jugado mejor. Como en todo empate unos sienten que han perdido algo, nosotros. Y otros que lo han ganado, Italia.


Impreso desde www.manueljulia.com el día 16/10/2021 a las 16:10h.