23/01/2016

CINCO MILLONES DE MIRADAS

Trasteo la voz de los periódicos como quien busca encontrar una luz en las tinieblas. Dónde está la verdad y la mentira, la pose y la razón me digo mientras las letras negras se arman de tristeza. Hay una tempestad afuera. Los peores políticos en el momento más exigente. Ante una caña, en un bar lleno de sombras, mirando la lluvia fina que adorna los cristales acaricio el hombro del amigo que me acompaña con sus pocos años llenos de desesperanza. Ah querido amigo, cómo echo de menos a gente como Tierno Galván, Solé Tura, Alfonso Guerra, Fraga Iribarne, Roca Junyent, Herrero de Miñón…La luz del invierno se cuela creando una cortina de bruma por un pequeño ventanal. El brillo de los espejos y la sombra de unas botellas de vino crean una escenografía enigmática. Adónde vamos tio me dice el chaval con sus veinte años clavados en sus mejillas frescas. Tiene la ilusión herida porque estudia para irse de aquí, o para terminar apuntándose a la fila de un paro que agolpa a cinco millones de almas.

Desgrano el periódico. Araño las noticias. Exprimo los titulares intentando encontrar una razón plausible que pueda sacarle una sonrisa. La bruma de una duda de afuera rastrea la cara triste de unos cuantos solitarios que adoran la barra. Un olor a anís casi navideño viene del fondo. Allí un tipo maduro se toca la barba de cinco días y se aguanta las lágrimas. Un puto ERE lo ha tirado a la basura me dice alguien al observar que no le quito ojo de encima. Un empresario sin alma lo echó porque tenía mucha antigüedad, insiste. Ha contratado en su lugar a un inútil más barato. El amigo se mete la mano en el bolsillo. Saca cinco euros arrugados y paga un vino caliente que apenas se queja del maltrato.

El periódico está tirado en la barra. Su tinta huele a cueva sin historia. Los titulares reflejan la confusión del momento, o mejor esa partida de ajedrez político que se juega en el corazón de cinco millones de miradas. Vaya mierda dice un chino obseso con la rueda de la fortuna de una luminosa máquina que no suelta monedas. Vaya mierda me dice el chaval mirando el titular del periódico. Vaya mierda dice el camarero al acercarse y ojear con nosotros el titular. Otro ERE lo va a dejar sin sonrisa después de treinta años cumpliendo con esmero.

Alguien que no tiene nada que hacer a esa hora de la mañana, porque ya ha fichado en la oficina de desempleo, coge el periódico, lo arruga, lo tira al suelo, lo pisa, se cabrea mirando el ventanal. No trae la noticia que buscas verdad le digo. En el fondo no le importamos a nadie me espeta. Solo les importa su partida de ajedrez en el tablero del poder dice. Cinco millones de miradas, pienso, esperan encontrar una buena noticia en el periódico.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 05/12/2021 a las 03:12h.