12/12/2015

TERTULIANOS SAGACES


El otro día vi una tertulia futbolística. Como es lógico, el Madrid fue el centro de todas las trifulcas interminables. Permanecí muchas horas atento, soy un tipo con fe. Esperaba que en algún momento comenzara a hablarse de fútbol. Vana pretensión, pues pasaban las horas y veía a los tertulianos enciscados (como diría Mota) en todo lo que fuera posible hablar siempre que no fuese fútbol.

Uno había perito en leyes aunque jamás había pisado la Facultad de Derecho. Dio unas cuantas sentencias catonianas sobre el pleito de la Copa. Que si la cautelar, que si la primacía jurídica del error, que si el desconocimiento de la ley no exime…, en fin, no sé a cuento de qué venía esta máxima pues los castigos no existen si no se comunican.

Otro ejercía de sicólogo divino. Estuvo dentro de la cabeza de Cheryshev y por tanto sabía si supo y no dijo, o si dijo y no supo. Algún otro, con más ínfulas jurídicas, dio lecciones propias del Tribunal Constitucional en sus sentencias. Algunos la tomaron con Florentino, Chendo o Benítez, instituyendo en el presidente un saber supremo ya que tenía que haber ejercido sus poderes divinos para evitar el bochorno. Luego estaban los intérpretes de la calle. Estos eran los más agudos pues, como los oráculos de Apolo, pensaban que el futuro era una recreación de sus deseos.

El caso es que allí se habló de todo menos fútbol. Nada se dijo del reencuentro de Cristiano con el gol, y su liderazgo, ni de los esfuerzos de Benítez por equilibrar la defensa y el ataque, ni de cómo se conjuga la magia de Isco y de James, o del talento creciente de Casemiro, el desparpajo Kovacic, la vuelta de Ramos, la disciplina y habilidad de Lucas Vázquez…, no sé, esas cosas que uno espera oír en una tertulia futbolística.
En fin, nuestro país es así, y nadie ha sabido definirlo mejor que Berlanga, a quien Dios tenga en su gloria y nosotros en nuestra memoria, que falta hace.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 25/09/2020 a las 04:09h.