05/12/2015

EL GRAN ANALGÉSICO

Ganar es el más potente analgésico que existe en el fútbol. O es un antibiótico universal que extingue cualquier infección. Porque ocurra lo que ocurra todo termina sucediendo en el campo. Porque el orgullo es el verdadero jugador número doce cuando la afición deserta mareada por titulares. Cuando suenan tantos tambores mediáticos machacando los tímpanos madridistas, lo que de verdad importa es que suene la orquesta del equipo.

El cabezazo de Cristiano para que marque Bale es una hermosa partitura. Que lleguen muchos más así. De Benzema, de Isco, Lucas, James, Modric…y del mismísimo Cristiano, seguro feliz porque el mejor gol es el que celebran más jugadores como suyo. La grandeza estalla no sólo cuando crees en ti, sino también cuando tienes fe en los que luchan contigo en la batalla.

Estas son leyes del balón que en un equipo como el Madrid se convierten en constitucionales. Pues ahí todo se amplifica. Lo pequeño es mediano. Lo mediano es grande. Lo grande es inmenso y lo inmenso es catastrófico. Y en una situación como la de esta semana, casi de esperpento o lujuria de disparos, el verdadero puñetazo en la mesa es un partido como el ayer.

Marcar, marcar y marcar. Goles que apaguen fuegos. Que frente a la saña estalle la luz del camino. Que el equipo se acostumbre a ganar por costumbre. En esa onda está Benítez. Cuatro partidos invicto. Habrá que reconocerlo.

La síntesis es que el Madrid tiene muchos dolores. Algunos reales. Otros hipocóndricos. Bastantes azuzados por enemigos irreductibles. Pero frente a migraña tan persistente solo hay un analgésico: el de ganar sin dudas.

En este mercado aún no está todo el pescado vendido, como diría Mikel Robinson. Y nadie puede decir que el Barça no cederá en su orden divino. Ni que en Madrid entonces se suelte el poder de su grandeza. Sobre todo cuando los solistas comiencen a poner sin dudas sus virtudes a disposición de la orquesta.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 01/04/2023 a las 16:04h.