20/11/2015

EL GRAN ENEMIGO

Haga lluvia o sol, hiele o el aire venga cálido habrá un escenario grandioso. El viento lleno de luz. Cánticos de batalla al atardecer. La grada del mundo. Una pantalla universal donde los jugadores tienen todas las razones para no esconder ninguna de sus virtudes. Ellos entrenan para toda una temporada. Pero saben que este es el escenario en el que tienen que dar su mejor versión. Llega el gran enemigo. Estos partidos crean ídolos o destrozan futuros y esperanzas.

Es el momento de demostrar al último escéptico que uno sabe lo que se hace, que no se pierde todo en una penumbra de demasiada cautela. Así pensará Benítez en esa compleja tarea de liderar a un equipo sobre el que todo el mundo sabe lo que hay que hacer, y en el que caen entrenadores como manzanas maduras. Es el primer examen parcial de Benítez, o acaso el final si hay hundimiento. Se tiene que imponer su proyecto. Si no la decepción del madridismo durará muchas jornadas.

Y también siempre está la esperanza de que algún jugador muestre sin dudas, con valentía y desparpajo, sus virtudes iniciadas. Sí, siempre hay quien lleva tiempo esperando este momento. James por ejemplo. O Bale que no despega. Después de lesiones, dudas, exigencias, hay jugadores que en un partido de estos tienen que demostrar que son "primus inter pares". Los mejores de los mejores. Los que tienen esa voluntad y ese talento para volver la batalla a su favor con un gesto, un regate, un pase, un eslalon, incluso ese gol que deja de ser una utopía cuando ellos deciden con el balón que ya se ha acabado todo.

Cristiano o Messi ya han tocado ese cielo. Varias veces. Hay otros que podrían hacerlo y se espera ese momento. James, Bale (quien ya lo hizo en aquella final de Copa) tienen que ser protagonistas de un instante que rompa el partido. Costaron mucho dinero, y tienen que demostrar que su valor es mayor que el alto precio pagado

Impreso desde www.manueljulia.com el día 28/06/2022 a las 19:06h.