23/01/2015

LOS NIÑOS DEL MADRID

Dicen que quien conquista el corazón de un niño tiene un amor para siempre. Ahí se echa una semilla que crece en la oscuridad de las almohadas, que se convierte en mítica mientras van pasando los años y esa semilla se agarra a la piel para convertirse en un sueño. El tiempo después va solidificando la esperanza, y si un día lejano el sueño puede hacerse verdad, pocas cosas podrán luchar contra ese deseo. El Madrid, con su mítica esencia, y esa grandeza que a veces estuvo embaldosada, y no se expandía, es el equipo ahora que más ocupa las neuronas infantiles, por eso más de un fichaje se ha realizado con algo más que dinero.

Todos los grandes querían a Martin Odegaard, ese genio que llega de los fríos, pero después de una odisea por los mejores vestuarios del mundo ha cerrado los ojos y ha querido verse entrenado por Zidane. Ha querido correr al lado de Ronaldo o Ramos, aprender el toque mágico de Isco, la delicadeza de Jamés, el pragmatismo liberador de Tony Kross, la felina garra de Benzema, o la zancada de Bale. Sus sueños de repente se han salido del televisor, para volverse realidad ante sus ojos azules, quizá llenos de la incredulidad de poder tocar la piel de los ídolos que admira.

En ese juego de los sentimientos, donde muchas veces no se gana solo con dinero, Florentino ha sabido ganar la batalla a Barça, Bayer, Manchester, Milan… Con un discurso de globalización y grandeza, denostado en su primera etapa, ha sembrado esa semilla que decía. Esta sociedad global que vivimos es un todo o nada. La esquina de al lado está en la otra parte del mundo. Los idiomas se difuminan en brazos del imperio de la fama. Ayer fueron Bale o James, luego Marco Asensio, ahora Odeggard, y el grupo de pequeños genios que miran encandilados en el Castilla el mágico toque de Zidane. El titular dice los niños del Madrid. Pero también podría ser: los niños, del Madrid.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 28/06/2022 a las 20:06h.