27/08/2003

La maja desnuda


Si vivir es correr hacia la muerte, según clama el Dante, vivir en agosto, en frase de mi vecina de camastro, la Patro, es correr hacia septiembre, algo peor que la muerte. Así dice ella mientras se esconde el rostro con paladas de Golden Beauty de Helena Rubinstein. Después, cuando la crema huye por los poros como nieve derretida, se queda mirando el horizonte satisfecha de su bella negritud. El cielo se refleja en sus pómulos como un destello poderoso de Helioxine y sudor. Luego, con dos tajos de pepino en las cuencas, tumbada en posición maja de Goya en top less, me dice que la muerte podrá ser la nada o tal vez el encuentro con el país sin descubrir, que dijera Hamlet, pero septiembre es la tortura de lo cotidiano; y el imperio de lo cotidiano, amigo Manuel, es la peor tortura que existe. Así dicta al aire la Patro moviendo el Magnum de chocolate y nata como si fuese férula de este tiempo de telebasura.

Al rato, metida ya en arena, más caliente que un pleno de Marbella, me explica que si la muerte es la nada no debemos preocuparnos, como decía Voltaire, porque en la nada es imposible el sufrimiento o la alegría; y que si es el país sin descubrir, no hemos de ponernos la venda antes de la herida, ya que luego veremos lo que pasa y será tiempo de reír o de llorar. Y sin embargo, septiembre, pardiez, insiste la Patro aplastada por el fogón del mediodía, está ahí tan cierto como un lobo agazapado esperando devolvernos la angustia del alba. En septiembre, Manuel, somos como Gregor Samsa, el personaje de Kafka. Sabes, me dice con el pechamen tizonesco, ocurre que al amanecer no queremos huir del lecho para entrar en la pesadilla cotidiana, pero sólo con abrir los ojos ya estamos en ella. Ahí queda eso.

Joder con la Patro, me digo, qué profunda. Y todo porque ha leído las memorias de Savater. Y así, mira por donde que en ese plomizo instante ve la filosofa a la Guardia Civil en posición antidisturbios. Esa es la realidad Patro, le digo, la vida es como la Guardia Civil, no sabe de filosofías. Y es que la Benemérita discute con un grupúsculo de gente desnuda. El asunto es que unos quieren mostrar sus culos a la concurrencia y el Instituto Armado vela por la decencia. Vaya pareado. Las pistolas de carne y las de hierro parecen enfrentarse. La Patro, atenta al disturbio, se llena de rabia y después de llamar la atención de los agentes, se quita el bañador y se queda en bolas gritando viva el cuerpo libre y El Cuba Libre y muera septiembre. Está bella la Patro desnuda frente a los tricornios de Vera. Me gusta. Me acerco a su oído y le digo: Ok Patro, ahora sí que pareces la Maja Desnuda.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 26/02/2020 a las 16:02h.