23/06/2014

INGRATITUD

Resuenan pases en la memoria, tránsitos de un balón que ama a un equipo. Resuenan cantos de alegría, multitudes en las calles, niños mirando un juego, aludes de metáforas intentado expresar lo más difícil. Sucedió un día lo que jamás creíamos que iba a pasar. Nació un éxito, un estilo, una solidaridad, una fe que nos hizo más grandes. Y gritamos una, dos y tres veces seguidas. Y cuando estalló el invento nos pusimos tristes. Aplaudimos a los que tanto nos habían dado y nos fuimos a casa a recordar.

Pero el pecado capital de este país no es la envidia. Es la ingratitud. Envidia hay mucha y venenosa. Pero la ingratitud es una plaga que duele más adentro. Claro que esto tenía que pasar. No se puede ser sublime sin interrupción. Pero se disolverá la derrota y se rellenarán las cabezas de nuevas ilusiones. Entonces sabremos lo difícil, increíble y genial que fue haberlo vivido.

Y a pesar de cierta saña absurda, con la que se está tratando a Xavi y a Casillas, seremos muchos, muchísimos millones, los que no olvidaremos jamás su abrazo, frente a la demoledora dinamita de un Barça-Madrid, aquel año, su saber estar, contra Italia, su manual de juego, que el mundo todavía adora. Salvo los que envidiaban tanta magia.

La selección ha sido y es un excelente modelo. No lo olvidaremos. Como no olvidaremos las lecciones de pacifismo y diálogo de Del Bosque, de sencillez de Iniesta, de pundonor de Pujol, de trabajo de Xabi, de entrega al grupo de Busquet, de ánimo de Reina…Podría seguir hasta escribir una lista grande. La de los que amamos en la victoria y ahora no podemos emborronar en la derrota.

He visto una saña absurda. Parecía que algunos esperaban esto para resarcirse. Pero ¿de qué? Cualquiera conoce las cuevas profundas del odio. Gracias señores por ser señores. Y no digo que no haya que criticar, cambiar, remodelar, o revolucionar. Pero ahora no es el momento. Ahora es el momento de ofrecer la mano.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 05/12/2021 a las 03:12h.