31/05/2014

LA VOZ DE LA MIRADA

Del Bosque mira los ojos más hechos de sus jugadores. Sabe que el hambre no solo se mueve por el estómago, sino que también se asoma a los ojos en el espejo de una mirada. Cuando niños jugábamos en la calle contra otros barrios, y mi tío, experto psicólogo de la vida, que nos ayudaba, me decía "mírales a los ojos y sabrás el miedo que tienen, o el valor que les rebosa, si te fijas bien sabrás si creen o no en su propia victoria".

En el póquer muchos profesionales se ponen gafas negras, hasta el punto de que he visto partidas que parecían un homenaje a Stevie Wonder. Los participantes tienen miedo a que sus ojos rebelen la verdad escondida, sobre todo cuando no les beneficia. Además quieren observar los ojos de los otros para ver si pueden arrancarles su verdad. Cuando vemos la mirada de un asesino o psicópata parece que está todo escrito en sus ojos. Y si miramos los ojos del propio Del Bosque, percibimos esa mezcla de bondad e inteligencia que cada día vemos más necesaria en este país desnortado.

Yo he mirado los ojos de nuestros jugadores y he visto en ellos la dura temporada. Los sueños y las pesadillas, los desvelos y las sombras, las experiencias buenas o malas acumuladas, la expectación realzada o fundida, el largo invierno lleno de batallas. Además esa chispa de la primera vez no puede estar en sus ojos, porque los años crean cicatrices en la mirada, pero nadie duda de que pronto solo estará el Mundial en su retina, y las hojas del calendario antiguo se perderán como lágrimas en la lluvia.

Y entonces sentirán que comienzan un viaje que quiere llevarlos a lo que ya conocen. Entretanto habrá días para que los baúles de La liga y la Champions se cierren con candados de acero. Hay que empezar de cero otro sueño. Hay que volver a creer otra vez. Cuando el avión despegue de Barajas veremos entonces la mirada hambrienta de los que quieren ganar el Mundial. Y pueden volver a hacerlo.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 17/02/2020 a las 20:02h.