22/02/2014

EL DILEMA DEL SUPLENTE

Dichosos aquellos que tienen los pies en el campo y apenas los ponen en el suelo del banquillo. Son verdaderos afortunados del fútbol. Pues pienso que allí un jugador debe ver el partido con el corazón triste, o con los músculos nerviosos, o sintiéndose como en el potro de tortura. Tener el sueño en los dedos, ver el campo lleno de pasión o aburrimiento y no poder levantar los ánimos con un gol puede ser desesperante. En general también es una situación amarga, salvo quizá en los grandes equipos, en los que solo el hecho estar ya es un gran premio para el presente, y una excelente línea de salida para el futuro.

Pero en estos equipos el banquillo suele convertirse en un dilema. ¿Es mejor estar en el Madrid jugando poco, o en algún equipo de nivel inferior siendo titular? Seguro que es lo que se pregunta Isco, o Morata, incluso el mismo Casillas que está realizando un cursillo acelerado de humildad. Está claro que estar en el Madrid es un valor añadido sobre los demás equipos, salvo dos o tres que pueden mirarlo sin levantar demasiado los ojos. Entrenar con genios, aprender tácticas de máxima calidad, sentir momentos de pasión excepcionales, son sensaciones cotidianas en el Madrid y más difíciles en otros equipos. Además el valor publicitario crece de manera exponencial. Esto es lo positivo.

Pero en la parte negativa vemos que estos suplentes suelen ser jugadores en proceso de formación todavía, y por tanto necesitan jugar para que su juego no se estanque, para que evolucione hasta exprimirles lo mejor que tengan dentro. Y en el banquillo la evolución se aletarga. Y la presión, si se sale quince minutos al final, como ocurre muchas veces, pasa factura al jugador. En fin, ése es el dilema que seguro bulle por el oxígeno silencioso de los banquillos. Muchas veces la solución es la cesión o venta con retorno. Lo que no sé es porqué se utiliza tan poco.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 28/06/2022 a las 20:06h.