31/08/2013

GANAR AL IMPERIO

Una vez que has hecho todo lo que tienes que hacer ocurre algo que desequilibra la balanza. Un surco rebelde en la yerba, un despiste del árbitro o que el instinto felino de Victor Valdés saque del rostro de Arda Turam un gesto de estupefacción. Lo de Valdés es propio de un equipo imperial, tener porteros que rompen el peligro de estar ausentes con dos o tres grandes paradas que salvan el hundimiento. Pero también ocurre que el hado maneja los pequeños detalles, que cuando el miedo surca los rostros del equipo imperial, aparece la suerte aliándose con el más poderoso.

El Atlético es ahora mismo un equipo muy sólido. Tiene la misma cara de rabia y hambre que Simeone. El mismo talante guerrero. Sale a los partidos sin tener ninguna duda de que con el sudor, el talento y la táctica, puede ganar al que sea, se llame Madrid o Barça. Y eso sí que es difícil más allá de la verborrea épica. Porque contra estos equipos los jugadores corren el riesgo de que por dentro les ronronee la admiración, la envidia, el sentimiento de inferioridad, que a la vez, los vuelve más inferiores. Contra esa enfermedad se lucha con la mente, el espíritu de grupo y un liderazgo sólido. Y ese el caso de Simeone. Los jugadores perciben que el jefe de la manada sabe lo que tiene que hacer, y además que siguiendo sus directrices van cayendo las victorias.

Y si no se consigue lo deseado, e incluso se ha merecido la victoria y se obtiene un empate perdiendo La Copa del Rey, al menos se ha dado un puñetazo en la mesa poniéndoselos de corbata al imperio. Se ha dejado claro que en el mundo no todo tiene que ser o blanco o negro (azulgrana), sino que en medio hay más colores que también están en la tierra para que haya riqueza ante nuestros ojos. Creo que si seguimos con una Liga de dos será cada año más débil y nos hundirán los ingleses. Por eso hay que agradecer al Atlético su fe y su grandeza, su corazón y su leyenda.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 05/12/2021 a las 02:12h.