20/04/2013

CHOQUE DE IMPERIOS

Al final siempre terminas enfrentándote a los alemanes. Es una perspectiva inevitable. ¡Cuántas noches de luces y Champions se han vuelto oscuras por el furor que despliegan! El año pasado, por ejemplo, el Madrid estaba domando al Bayern. Pero al final, por fuerza, afán y suerte, los de Munich se llevaron el gozo de la victoria.

Los alemanes son temibles porque unen fuerza, talento, concentración y fe. Son hijos del orden y la persistencia, como el martillo pilón o la gota china, y ocurra lo que ocurra, siguen apretando sin perder el sitio. En su campo juegan como si acabasen de tomar la poción mágica de Panoramix. Son incansables. No se hartan de correr arriba y abajo ni en los últimos minutos, que se lo digan al Málaga. Si a todo esto añadimos el valor de su orgullo, y que el público aprieta hasta encoger al otro equipo, pues hay que concluir que esta batalla contra los alemanes es difícil, muy difícil.

Sin embargo hay sólidas razones para la esperanza. Quizá hace unos años habría sido un choque desigual. Pero ahora seguro que a los alemanes les preocupa también vernos enfrente. Somos la última prueba para el goce sin límites de su orgullo. Se enfrentan al fútbol campeón de Europa y del mundo. También pensarán que en el último partido de selecciones salimos victoriosos. O que los extranjeros de nuestra liga son mejores, que tendrán enfrente a los dos grandes, Cristiano y Messi. Así que imagino que ellos dirán lo mismo. Al final siempre terminas enfrentándote a los españoles.

El destino ha querido la batalla entre los dos imperios más potentes. Y además nos ha dejado abiertas todas las posibilidades. Que ellos o nosotros dirimamos el duelo en una sola estocada, o que se posponga el resultado a la final de la Champions. Y entonces se celebrará la batalla decisiva por el trono mundial. Será imposible aburrirse.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 26/02/2020 a las 17:02h.