24/11/2012

POETA EN TIEMPOS DE MISERIA

Me lo dice mi hermano Dionisio Cañas, refiriéndose al título y contenido de un poema de Jose Ángel Valente que habla de falsos follajes, ensayada alegría, desnuda verdad, testigos incómodos, seres secundarios o alimentos inmundos de la vanidad. Habla de la luz noble que un martillo de sombras bate, o de la ausencia de causas puras en un mundo que prostituye lo puro. Parece, debido al triunfo de la mentira, que ser mal poeta en tiempos de miseria y de infidelidad no es tan difícil. Por eso entiendo la verdad que bulle en el poema, es una linterna en el pasillo oscuro de mi mente. En nuestro país la confianza se ha muerto de hambre. Siguen vivas muchas de las miserias de la historia.

Si alguien lee el poema de Valente encontrará que sus palabras parecen escritas ahora. Percibirá que al margen de ir dirigidas a un poeta famoso, a quien afea su vanagloria o gozo ante los corifeos, vulgarmente llamados pelotas, percibirá que es una queja frente a la sumisión gozosa que suele rodear a alguno de nuestros vicios. ¡Qué inventen ellos! decía con acida ironía Unamuno. Y cada vez que en nuestro país se desprecia, o incluso se somete, el talento libre ante la mediocridad, se ahondan estos tiempos de miseria en los que se ahoga hasta la mismísima poesía.

Los virus oscuros de nuestra historia siguen vivos. Esa garganta amarga de la España profunda es el alimento de la miseria. Por eso me revelo cada vez que el estudioso de la clase es impopular, o cada vez que una mente ágrafa, o unos labios atrevidos, dan lecciones que se argumentan con el alto tono de voz o la intransigencia más irreductible. Hay quien está de vuelta de todo sin haber ido a ningún lugar. Hay quien pontifica en cada frase y jamás ha leído un libro o es alérgico a los periódicos. Quien convence por el sometimiento, no por la razón. El Poder nos envuelve, tiene miedo a que, siendo más libres, seamos menos receptivos.

Poeta en tiempos de miseria. Una hermosa contradicción si se observa la poesía ajena a los poetas que la soban, pero no la aman. A los que se sirven de ella para una gloria oscura y pasajera, pero no se hunden en ella para que les muestre sus secretos. Creo en la poesía de los que sienten el dolor y la felicidad de la creación, los sentimientos desnudos, inapresables.

La verdad es un insecto que botas de cuero pisan. El ingenio tiene mala prensa y pensar sigue siendo una funesta manía que tienen los aburridos. Hay que hundir costumbres egoístas, que sobran. Y ser ciudadano con los otros. Ya no podemos vivir más con los virus viejos. Debemos creer que los venceremos, porque huelen al alcanfor de las viejas tiranías, porque son la plastilina que obstruye la cerradura del futuro.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 02/07/2022 a las 07:07h.