20/09/2012

EL FÚTBOL COMIENZA EN LA CABEZA

Los partidos comienzan en el coco de los jugadores. Por eso hay equipos que salen al campo ganando o perdiendo por uno cero. Se vio en el del Madrid contra el Sevilla. Mientras los andaluces tenían en su mente la obsesión de ganar, el Madrid pareció salir con la obsesión de perder.

Quizá ya estaba jugando contra el Manchester City. Solo así se puede entender que en unos días un equipo convierta sus defectos en virtudes, y su pasotismo en atención. Decía un entrenador (Lillo creo), que uno puede llegar de un entrenamiento a casa con las fuerzas gastadas, pero si le dicen que su hogar está ardiendo con un hijo dentro, sacará fuerzas de donde sea y correrá como un poseso. En su cabeza la opción de no correr es inviable. Es tanto lo que se juega que si no puede con las piernas correrá con el alma.

La convicción genera fuerza. La necesidad imprime osadía y los pulmones se niegan a declarase vencidos. Es el ánimo quien marca el ritmo, las posibilidades, el límite hasta el que se puede llegar. En la cabeza las neuronas se ponen a disposición del ánimo y comienzan a jugar su propio partido.

Algo así le pasó al Madrid en las últimas Champions. En Liga recibía muchos goles, no tenía intensidad, perdía los balones divididos y apenas los recuperaba. Pero cuando tocaba Europa era luchador, atento, ágil, apenas concedía ocasiones y se hartaba de crear.

Quizá en este principio de Liga ha ocurrido algo parecido. Que en la cabeza de los jugadores hay una meta básica, ganar la décima, y cuando llegan los partidos de aquí el coco se aleja, no se concentra en lo cotidiano. Si es así le toca a Mourinho encender la mecha de la liga. Más que nada para evitar tener un equipo esquizofrénico que se mueva entre la letanía y la serpentina.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 26/02/2020 a las 18:02h.