21/06/2012

HURACÁN TWITTER

Antes se despellejaba en el bar con el sabor de los calamares en la lengua. Los corrillos entraban en disputas por cualquier cosa, pues en cada aficionado hay un seleccionador. Pero si alguien quería inundar el local a chorradas era amonestado y tenía que callarse. Aquí se viene a ver fútbol y no a decir tonterías, le dijo un día mi amigo a unos niñatos que estaban dando la vara con los escarceos amorosos de un jugador.

Esas cosas son de los programas nauseabundos de la tele, decíamos, y nada tiene que ver con el fútbol. Se puede machacar al árbitro, al seleccionador, a los jugadores, a los directivos, pero siempre dentro del universo de la pelota.

Ahora se despelleja en twitter. Las palabras viajan impunes y alcanzan todos sus estados de mugre. Muchas hay sensatas y sabias, incluso llenas de agudeza, pero pronto son barridas por manadas de falso ingenio y mala leche. Primero se lio con el "9". Abundaron los justos comentarios a favor y en contra. Pero apenas se calentaron las cabezas seguro que Del Bosque tubo que sentir vergüenza ajena al leer tanta patraña. Por supuesto de gente a la que le importa tres narices el fútbol. Gente que solo buscan parecer graciosos a Dios sabe quién.

Ahora va con Sara Carbonero, cuyo delito es ser profesional y bella. La persigue un ejército de dedos perversos que quizá no le perdonan que tenga éxito. He guarreado, nunca mejor dicho, un poco por twitter, y he visto mucho gracioso hábil en faltar al respeto, que es lo más alejado que existe del ingenio. A esa gente seguro que en mi bar les diríamos que se fueran a la calle a decir tonterías, que allí se va a ver fútbol. Aunque claro no me refiero a toda la gente de twitter. Lo que ocurre es que al igual que hay telebasura también hay twitterbasura. Así es esta sociedad del espectáculo que arrasa neuronas.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 17/02/2020 a las 19:02h.