17/06/2012

QUEDA UN SUEÑO


A este viejo país clavado en una angustia aún le queda un sueño. En la estepa de los días que se desangran por dentro y por fuera queda un sueño. Y cada segundo que pasa el sueño se agranda, y cada minuto la áspera realidad se esconde, y cada hora sentimos que el sueño está más vivo cada día. Quizá volvamos a sentir el mismo orgullo. Quizá los niños vuelvan a acostarse imaginando que juegan un partido en la luz de las estrellas.

A este viejo país lleno de viejas reyertas todavía le queda un sueño. En la mesa vacía del presente hay un sueño que va tostándose en el horno de la esperanza, o en el viento mojado de los estadios, y cuando vemos que La Roja es un equipo unido que trabaja, que avanza hacia adelante, que exalta el talento y la armonía, sentimos que nuestro sueño se va consiguiendo, respira más fuerte. Y deseamos que aquí todo pudiera ser lo mismo.
A este viejo país acosado le queda un sueño. Y chocamos las jarras de cerveza, o las copas de vino, por ese sueño que nos queda. Brindamos por el talento inmenso de Silva, el magisterio sereno de Xabi, la altivez de piqué, la danza de Xavi, la furia de Ramos, la estética eficaz de Busquets…

Y cuando Iniesta se escapa de los defensas, como si fuese sencillo, y pide con su eslalon el Balón de Oro, nuestro sueño se complace, consigue que pasen rápidas las páginas amargas de los periódicos, logra que los locutores de la tele mejoren el gesto al llegar la hora de los deportes.

A este viejo país lleno de heridas le queda un sueño. Un sueño que le da la sangre, que le llena el depósito de estima, que le alegra la oscura mañana cubierta de nubarrones. Este viejo país que tuvo un imperio, en el que jamás se ponía el sol, ahora tiene un sueño. Un sueño que ya ha conquistado, sin armas, el corazón unánime del mundo del fútbol.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 05/12/2021 a las 03:12h.