30/10/2011

DE LO QUE NO HAY QUE PASAR


La semana pasada escribí sobre un hastío. La excesiva dedicación de los medios a ETA. Según lo visto me mantengo en lo mismo. Sigo pasando de ETA. Pero los periódicos son como un mural que atrapa la vida y en los titulares de hoy hay algo de lo que no se puede pasar. Esto es lo que de verdad importa. 4.978.300 parados. Así, en número, para que resalten como heridas en el texto. Tan dura es la noticia que repele cualquier atracón de palabras. Sólo es posible hablar de soluciones, y estas son más técnicas que políticas.

Por tanto, primera cuestión: hay que realizar un Pacto de Estado. Es un asunto que excede a la batalla partidaria. Nos hallamos ante un problema estructural sobre el que ya hablaba Tamames en su viejo libro sobre la estructura económica de España. Hay déficits históricos que vienen de la primera revolución industrial, ya que en España no apareció una verdadera burguesía vencedora de los ociosos terratenientes. Luego se desarrolló en el franquismo, pero fue en una economía autárquica y corporativista. Y eso nos hace distintos a los otros países desarrollados europeos. Los datos son concluyentes: 10% del PIB de la eurozona, el 14% de la población y tenemos el 31% de los parados. Huston, tenemos un problema estructural: generamos más paro que los demás en las crisis, y necesitamos que el PIB suba más que el de ellos para crear empleo.

Problema fundamental: nuestro mercado laboral es infructuoso, anómalo, no responde a la actual realidad económica. Desciende de una economía que se desarrollo en un capitalismo de estado. El de los otros en un capitalismo de mercado. En consecuencia, el nuestro es paternalista, corporativista, y el de ellos más liberal y favorecedor de la competencia, que es lo que en la economía actual prima.

Por eso nos regaña Merkel y nos pide (o exige, con razón) ligar de una vez los incrementos salariales a la productividad. Primera solución. La segunda viene por sí sola. La negociación en la empresa es más importante que la que la negociación colectiva. Quien se juega la vida y los puestos de trabajo es la empresa. La tercera también es una consecuencia de las anteriores. Hay que airear el actual galimatías. Crear un contrato laboral único con costes de despido crecientes con la antigüedad, ya que sin verdadera flexibilidad laboral, las crisis nos seguirán machacando de manera cruel.

No descubro América. Así lo hacen nuestros vecinos desarrollados y les funciona. Además, éstas soluciones son de izquierdas porque conseguirán que el trabajador trabaje y esa es la mejor manera de que sea feliz. Y también son de derechas porque reducen la incertidumbre en la empresa. Y esa es la mejor manera de la economía crezca.


Impreso desde www.manueljulia.com el día 05/12/2021 a las 03:12h.