11/06/2011

UN MAR ROJO


Hoy vendemos carne de cerdo, decían algunos miserables abertzales vascos cuando sus correligionarios mataban a algún policía. La frase es todo un tratado sobre la radiografía mental de esa gente. En esa radiografía se puede ver un mapa cerebral en el que hay zonas sicopáticas apretando neuronas, grandes ríos de lava en los que se ha expulsado, como a peces muertos, a los sentimientos generosos y territorios cavernarios a los que la luz jamás se asoma. La frase dice demasiado, e imaginar a alguien diciéndola, por mucho que su alma vibre por edenes de la futura patria vasca, es terrible. Se pone un nudo en la garganta y uno, que siente dolor ante el dolor ajeno, no sabe si darle cuatro hostias al bravucón o pegar cuatro gritos al viento por tan inmunda lengua. Uno se pregunta qué veneno habrá en los cerebros de esos tipos que se sienten guerreros cuando son asesinos. Qué sienten ellos claro, los comprometidos con la sangre, y qué sienten los cientos de miles de personas que los han votado.

Qué hay igual en el cerebro de un etarra y en el de un votante de Bildu. Ésa es la pregunta. Aparte de aquellos que tienen intereses concretos, familiares de presos y demás, los cuales almacenan idéntico rencor y anhelo de venganza, me pregunto qué habrá en el cerebro del ciudadano que vota a una opción con las papeletas manchadas de sangre. Son personas que miran por encima de una laguna que guarda miles de muertos, llantos de niños y ancianos y rostros de familias destrozadas. Bueno, no es una laguna, es un mar lleno de dolor cuyas olas tocan cada día la orilla de las casas de esos votantes. Ellos están frente a ese mar rojo y no lo ven. Si hay madres que lloran por sus hijos, considerados héroes, no entiendo que no vean ese mismo dolor en las madres de los hijos que los suyos han matado. ¿Ni siquiera en el fondo más hondo esas mujeres no sienten algo? Si todo lo entierra la patria vasca, lo primero que esa patria ha enterrado es la justicia, el humanismo y la piedad. Pues no hay agua en todo el país vasco para lavar los rostros manchados de sangre de todos los que sus cachorros han matado.

Bildu gobernará en 60 de los 88 municipios de Guipuzcoa, incluido San Sebastián. En 56 lo hará con mayoría absoluta, y no salgo de mi estupor. Lo más reaccionario e instintivo que me viene a la cabeza es que el referéndum habría que hacerlo al revés. Somos nosotros los que deberíamos votar si queremos que esa gente sea española. Por supuesto que yo, a ese tipo de vasco cruel, lo quiero lejos de mi ADN. Espero que tanta gente algún día recapacite y vean sus terribles equívocos. Incluso que lleguen a la conclusión de que sobre tanta sangre innecesaria no podrá nacer jamás un país libre.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 05/12/2021 a las 02:12h.