08/05/2011

COSAS SERIAS


Uno de los peligros de nuestra época es la mercantilización de lo inútil. Lo dijo Eugenio Montale en el 75 del pasado siglo al recibir el Nobel. Entonces leyó un discurso titulado ¿Es aún posible la poesía? Concluyó al final que aunque la poesía podría entrar en el amplio baremo de lo inútil, su carácter de arte y enfermedad endémica e incurable le daba cierta virtualidad. Además, la poesía es de lo último en que se puede producir una mercantilización. Hace unos años sí, cuando la llamada poesía social de Otero, Celaya y Eugenio de Nora llenaba estadios y plazas de toros, y se vendían como rosquillas discos con poemas grabados por cantautores. Pero ahora la poesía se ha quedado en la gruta del intimismo. Los poetas forman grupúsculos algo endémicos que se juntan los fines de semana para leerse poemas. Sí, la poesía es inútil, pero no mercantil.

Al contrario que con tantos usos, escenas y productos de nuestra sociedad que apenas dicen ni sirven para nada, pero que se venden como si fueran necesidades imprescindibles. Basta con ojear cualquier revista de información mundana. Sí, una de esas que llaman del corazón y suelen ser de la bragueta, pues están llenas de indiscretos fornicios y de ayuntamientos y despedidas emocionales. Ahí me entero de que Carla Goyanes está casada por lo civil desde hace un mes. Me pregunto cómo habré podido vivir ese mes sin saberlo. Pienso en lo trascendente que será para el mundo la noticia, pues al fin la tal Goyanes ha decidido mostrarse junto a su novio pijísimo cogida de la mano. Se ve que a él la vida le ha tratado con dulzura, según su gesto existencial. Yayas, cofias y matronas le habrán acariciado los gordos mofletes, y quizá el mayor sufrimiento que tuvo fue cuando movió el rostro en la cuna y se le cayó el chupete de la boca. El mundo cruel permaneció varios minutos de espaldas a la tragedia. Esta historia pija es un ejemplo genial de la mercantilización de lo inútil que hablaba Montale.

Sigo mi tránsito por la revista y también me entero de que José Tomás se casa. Éste seguro por la iglesia, pues poco hereje es la tauromaquia. Ahí gustan las formas convencionales. La conclusión que saco es que la gente sigue casándose. Y separándose. Eso es lo que hizo María Bravo de Bruce Willis y ahora anima a que la gente sea infiel. Sé infiel y no mires con quién, dice. Si el matrimonio aguanta vivo tantos disparos será un milagro. Ahora se mercantiliza el destrozarlo. En fin, después de haberme leído todo sobre la muerte de Bin Laden, mientras navego por estas páginas el corazón me estalla de gozo al saber que Carla Bruni está embarazada. Papa Sarkozy ríe bobalicón. Y el mundo anda lleno de gozo por el embarazo. Hasta los hambrientos sonríen.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 25/09/2020 a las 04:09h.