05/12/2010

TERTULIAS S.A.


España es un país en el que hay viñas, olivos, plazas de toros, mariscos, comunidades autónomas, futbolistas, cocineros modernos, bares llenos de cáscaras de gambas, castañuelas, bandas de música, muchas moscas y tertulias. Hay todo tipo de tertulias. Tertulias en las que se habla y tertulias en las que no se habla, se grita. En éstas se ponen como estreñidos, con la vena gorda del cuello hinchada, con los ojos rojos, la boca torcida, el dedo acusador, las palmas en la mesa sujetando un cuerpo que se eleva, como si fuese a ir a por alguien, y la cavidad bucal a todo volumen, gritando, desgañitándose, berreando, bramando en una algarabía en la que llega un momento en el que es imposible entender una palabra. Y allí ves dos que se chillan, y otros dos que abundan en el escándalo, y luego todos se bañan en un tumulto en el que se convierte la tertulia en una trifulca sin sentido en la que ya nadie sabe ni con quién se mete, ni qué dice, ni qué escucha, ni dónde está la cámara, ni siquiera por qué está hablando de lo que no tiene ni pajolera idea.

Luego hay tertulias en las que hay tertulianos que saben de todo. Si de economía, como ahora con la crisis, pues ya está, que si el PIB, los mercados y la globalización muchacho, y te montan un discurso que deja alucinado al mismísimo Krugman. El discurso es de folleto, pero como tienen buena voz, emboscan su ignorancia. Luego la medicina, la sociología, el algebra, la teología, la sicología, la astrofísica, la trigonometría y la antropología. Y lo que les echen. Tienen un discurso universal que les vale para todo, cambiando unas pocas palabras. Otros son especialistas en no dejar hablar a los otros. Tertulianos interruptus, les llamo. Han aprendido a cacarear tan bien que trasmutan su verbo en soniquete, eh, eh, eh, que, que, que, puf, y le chafan el argumento a cualquiera, le cortan el aire al mismísimo Hermida, aquel que hablaba con el cuerpo. Ah, también hay tertulianos apocalípticos. España se hunde, el mundo se hunde, el universo se hunde, todo se hunde cuando en realidad lo único que se hunde es su cabeza. Entre estos destacan los zapatelípticos, expertos en demostrar que Zapatero (quien por cierto falla mucho) es el Gran Satán, origen de todo mal y vicio que acosa a nuestra era. Hay muchas más clases de tertulianos, pero tendría que regresar de ultratumba García Berlanga para tener una fotografía más exacta.

En fin, hoy España es una gran tertulia en donde se matan las palabras unas a otras, y se asesina a diario, por la mañana, por la tarde y por la noche, a la sensatez, la inteligencia y el decoro. Y no pasa nada. Nos lo tomamos a chufla. Nos lo pasamos bien. Debe ser que ya estamos curados de espanto.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 28/01/2022 a las 09:01h.