08/11/2010

SABIOS AFORISMOS


El aforismo es una de las cumbres de la sabiduría. Con pocas palabras se dice demasiado. Los hay que valen por bibliotecas enteras, como aquel que había en el santuario de Apolo en Delfos representando la moderación y la sobriedad frente a la embriaguez y las fiestas sangrientas, que entonces abundaban. “Nada en exceso”, decía. O sea, que en el término medio está la virtud, algo que cualquiera de nosotros concibe como una experiencia vital.
Un aforismo es una sentencia breve. Y también una revelación, porque leyendo a un poeta aforístico como Rafael Cadenas, percibo en él que es el descubrimiento de una idea que contiene una doctrina que nos subyuga. Por ejemplo, cuando Cadenas dice que “sólo en un sitio puede ser derrotada una sociedad: en el pecho de cada hombre”, dice la gran verdad que ha demostrado la historia, que el verdadero motor de la sociedad es el ser humano. Marx y Engels fueron excelentes sociólogos y economistas, pero malos sicólogos. No pudieron entender esta verdad. Sólo existe la revolución mental, la revolución cultural.

Jules Renard o Lichtenberg fueron grandes aforistas. Pero si tuviera que seleccionar me quedaría con Montaigne, Oscar Wilde y nuestro Gómez de la Serna, que los bautizó como greguerías. Wilde fue un genio. Tiene cientos distribuidos en sus obras de teatro en labios de cínicos y conspicuos personajes. Dice por ejemplo que la tragedia de la vejez no consiste en ser viejo, sino en haber sido joven. O que la gente conoce el precio de todo y no el valor de nada, hablando del mercantilismo. Todo necio confunde valor y precio sentenció también Machado en este sentido. Disfruta de hoy, es más tarde de lo que crees, enseña también un aforismo chino sobre la fugacidad de la vida.

Del otro lado del Atlántico, de México, también me ha llegado un libro de aforismos de mi amigo el doctor José Gutierrez Llama titulado El calendario del arrabal y las hojas del basurero. Los tiene en verdad intrigantes y agudos. La miseria no hace indigno al miserable, sino a todos nosotros. ¿Por qué no aprendemos sin dolor? El inicio del fin de una mala racha es cuando dejamos de creer en ella. Nada como volar al bordo de tu cuerpo. Los pendejos son una especie en peligro de expansión. Nada es más caro que lo inútil.

Estos son algunos de los más de cien que contiene su libro. Y es que el aforismo es una sorprendente manera de explicar la realidad. Por eso he pensado en buscar uno que revele nuestra sociedad. Y me ha salido éste: El principio fundamental de nuestro tiempo es el de no tener principios. Me gusta. Creo que define la obsesión relativista que nos agobia, y que hace, como diría Cadenas, que estemos hasta los huesos de tinieblas.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 26/02/2020 a las 17:02h.