08/05/2010

LOBOS

Enciendo el televisor intentando olvidar un largo día de trabajo, y cuando pienso que caeré en manos de la evasión, el baile del dedo me lleva a terribles riscos de discusión política. Subo y bajo por los canales. Con mi góndola táctil atravieso varias tertulias que alimentan sin descanso la ignorancia colectiva. En alguna cadena veo que casi siempre tienen tertulias. Siempre están destripando aquello que huele a izquierda o a nacionalismo. Aunque su víctima preferida es Zapatero. A mí, no es que me importe la crítica, como demócrata creo que debe existir con cualquier gobierno y cualquier ideología, pero lo que escucho no es crítica. Es ensañamiento. Es un matonismo dialéctico que sólo tiene la intención de aumentar la zozobra actual. Y aunque algunas de las cosas que dicen tienen sentido (todos esperamos algo más de Zapatero), lo que me llama la atención es la forma de hacerlo. Lo hacen con odio, con mucho odio. Además, me embarga la percepción de que muchos de los que hablan tienen alguna cuenta pendiente. Es la venganza quien guía la dirección de sus colmillos. En esas tertulias veo a algunos que ayer fueron socialistas. Otros comunistas. Otros de una derecha que hizo mucho bien por este país. Otros periodistas que fueron famosos. Pero ahora todos parecen lobos de una misma manada. Actúan en conjunto. El asunto es no dejar ningún flanco libre para que la pieza escape. En algún momento me los imagino como bomberos apagando fuegos con gasolina. Y cuando veo estallar las venas de sus cuellos, porque alguien rebaja el tono de sus críticas, me da la sensación de que es tanto su odio que ni siquiera echando a Zapatero podrán calmarse. Creo que ya se han acostumbrado tanto al olor de la sangre que, como vampiros diurnos, la necesitan para seguir viviendo con su muerte. Y así, cuando despiecen a Zapatero, seguro que buscarán a otro para saciar su sed. Porque ya han probado la sangre y no pueden vivir sin su sabor.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 28/01/2022 a las 09:01h.