03/05/2010

EL VALOR DE LA FE

Alguien que cree en sí mismo nunca creerá en la derrota. Podrá perder o ganar al final del juego, pero hasta el último segundo, hasta el último aliento, seguirá creyendo en la victoria. Alguien que cree en su fuerza, que se deja el alma en lo que hace, no puede imaginar la derrota. Tiene que imaginar sólo la victoria, porque se preparó para ella, porque soñó con ella, porque estrujó su fuerza hasta el final mientras el tiempo le dejaba algún resquicio para seguir en la lucha, para continuar entregando el sudor al viento. Y eso es lo que ha traído Cristiano Ronaldo a nuestra liga. Técnica y sudor. Arte y esfuerzo. Fuerza y perseverancia. Fe y aliento de victoria. Porque los héroes nunca se rinden. Tiene que batirlos el enemigo con todas sus armas. Y así tendrá que hacer el Barça para ganar su liga: tener más fe que calidad, más confianza que fuerza, más testosterona que planteamiento. En el Madrid nunca se ha creído en la derrota. Incluso, a veces, hasta ha dado la sensación de que se despreciaba la victoria. Sobre todo cuando sus rectores cogieron la costumbre de echar a entrenadores que ganaban la liga, o incluso la Champions. Por eso si sumamos el ADN del Madrid y el de Cristiano Ronaldo sale un espécimen irreductible, un enemigo insoportable, un enjambre de voluntad y fuerza difícil de aplastar. Cristiano parece emerger de la historia del Madrid. Ayer demostró que su tesón es algo a imitar. Por qué arrojar la toalla si todavía queda un segundo de esperanza, un solo latido, un suspiro que podrá ser tan largo como la esperanza. Porqué darse por vencido si a la batalla todavía le queda el final. En el bar que vi el partido, nadie se levantó ni para ir al servicio. Todos esperábamos que con ese último aliento algún jugador marcara el gol que alargaría la liga. Y el gol llegó. Y el destino fue justo, pues lo marcó Cristiano Ronaldo, el jugador que más creyó en sí mismo, en su equipo y el fútbol.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 02/12/2020 a las 05:12h.