29/11/2009

LATINOAMÉRICA

Latinoamérica sigue siendo una asignatura pendiente. Muchos cabos sueltos lastran aquellas tierras. El final de varios siglos de historia ha sido una hermosa literatura y una pobreza social avariciosa. Al lado de los más maravillosos paisajes existen las más inmundas cloacas de la tierra. Las novelas que tienen el lenguaje más poético han nacido de los actos más crueles. Muchos de sus hijos ya no pueden vivir allí y tienen que huir a otros suburbios, a los de un Madrid por ejemplo que los trata con el puño de hierro de la indiferencia. La gente más pobre vive en los países más ricos. Las fortunas son más inmensas allí donde la pobreza es más inmensa. Y lo más triste es que ambas han aprendido a convivir sin mirarse a los ojos. He visto en Mexico, en Caracas, en Colombia, el lujo de paradisíacas urbanizaciones incrustadas en un mar de chabolas oscuras hechas de cartón. Al llegar las lluvias se quedan rodeadas por un campo negro de barro hecho de cartón, cristales, cuerpos humanos y chatarra. Es un cementerio sin cruces, que indica, sobre todo, algo que siempre me ha llamado la atención y que recoge muy bien García Márquez: la cotidianeidad de la muerte. En consecuencia, el escaso valor de la vida. Porque toda aquella belleza natural está rodeada de una inhumanidad salvaje. Ése es el problema de fondo. El salvajismo que incluso el poder excita. Y ahora, todos estos dictadores valleinclanescos, como Chávez, ahondan en el problema, que es, sobre todo, de carácter cultural. Porque lo que están inyectando a las masas es la incultura del odio, que no va a resolver nada, al contrario, lo va a enquistar. Porque nadie va a realizar la revolución pendiente, que es una revolución cultural, de instrucción colectiva, liberal, sin sectarismos ni vulgarismos comunistas, sin ese lenguaje trasnochado estalinista. Y es triste que al lado de tanta belleza haya tanta mentira. Que cuanto mejor hablan aquellos políticos de izquierdas y de derechas más sea la cantidad de falsedades que dicen. Charlatanería era la palabra preferida de Baroja para describir los discursos vacíos. Y ese es otro de los problemas de Latinoamérica: la charlatanería de sus políticos.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 05/12/2022 a las 18:12h.