12/07/2009

ALMAGRO

En el verano, por la noche, la ciudad de Almagro vive todo su esplendor. Su esplendor consiste, para mí, en la conjunción de tres factores que se unen para llenarla de vida, magia e historia. El primero es la gente. Gente que viene de todas partes y se distribuye por la ciudad con esa avidez del que quiere conocer todo, investigar hasta la última telaraña de la piedra más antigua y escondida. Gente que conoce la ciudad y se acostumbra a verla y gente a la que hablaron de la maravillosa vida que tiene Almagro en las noches de verano. Toda la gente forma un murmullo acompasado, más o menos alto según se produzca en el centro o en los alrededores, pero típico de una ciudad cosmopolita que suele albergar el asombro. Cuando vas siempre encuentras a un montón de amigos, aquellos que hace tiempo que no veías o a los que tienes a tu lado cada uno de los días de la semana. También es fácil ver a la tribu del arte, a los poetas, a los pintores, a los fotógrafos y siempre observas una pizca o una tonelada de asombro en sus ojos. Después está la historia, y con la historia su teatro, el antiguo y el moderno, el oficial y el independiente, pero siempre teatro como el ADN más trascendental de su vida como ciudad. Si uno dice Almagro ya dice teatro, y por estas tierras no podemos modular el orgullo que sentimos de Almagro, de que esté unida al teatro clásico y con el teatro se vuelva un inmenso escenario nocturno en el que los actores y los espectadores muchas veces se confunden en un único murmullo ciudadano. El teatro y la historia conforman los dos factores que, con la gente, crean un espacio y un momento único, brillante, especial de Almagro. El esplendor de una ciudad que ha sabido homenajear a su pasado convirtiéndolo en futuro, que ha sabido protegernos el escenario de unas plazas y calles únicas para que por ellas nos sintamos los actores de una noche que siempre se recuerda. Y sobre todo esto, para que nazca la magia el cielo, ese cielo que las luces opacas de las calles dejan ver en todo su enigma de galaxias y estrellas. El cielo, techo inmenso de la noche. Oigan, si encienden las estrellas por algo será, será porque alguien llama perlas a esas luces diminutas, dijo un poeta. Son perlas en una noche de verano en Almagro que casi siempre es inolvidable.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 09/12/2021 a las 06:12h.