14/06/2009

LOS MARES

Todo comenzó en el mar. Después del nacimiento de la tierra las moléculas, que habían llegado desde el Big-Band, se organizaron en macromoléculas, éstas en células, y las células en organismos. Ése es el principio de la vida. Pasó hace cuatro mil quinientos millones de años. Estaban compuestas de carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno. Eran moléculas orgánicas. Hace poco los astrofísicos han descubierto que las hay en casi todo el universo (para los que creen en la vida extraterrestre éste es un dato alentador). Luego, durante más de quinientos millones de años, la condensación de vapor en la atmósfera generó inmensos diluvios y se fueron poco a poco creando acumulaciones de agua en la tierra. Y después, en el agua, aquellas moléculas se ensamblaron entre ellas, de manera espontánea, para crear el inicio de la vida. Sucedió en charcos, en lugares secos y calurosos de día y fríos y húmedos por la noche, lugares que se secaban y se hidrataban, en los que había arcilla para que las largas cadenas de moléculas quedaran atrapadas y se asociaran unas con otras (y Dios creó al hombre del barro, dice la Biblia y otras cosmogonías, es increíble). Se han hecho experimentos y se ha visto cómo en la arcilla las moléculas se ensamblan en pequeñas cadenas de ácidos nucleicos, formas simplificadas de ADN, soportes futuros de la información genética. ¡Y ya está aquí la vida! Venimos del barro, modelados por un alfarero llamado evolución que fue creando sistemas de vida cada vez más complejos y avanzados. Y luego los organismos pasaron de las charcas a los mares. Allí se fueron distribuyendo por todo el planeta hasta llegar finalmente a la tierra y dar lugar a todas las especies conocidas, incluido el ser humano. El mar fue nuestra placenta, dice el gran biólogo Joël de Rosnay. La vida estalló en el mar y se pasó a la tierra hasta crear, por ejemplo, hace doscientos millones de años, seres tan hermosos, inmensos y bellos como los dinosaurios. El mar es nuestro origen, somos hijos de los mares, y si no los respetamos, puede que sean nuestro sepulcro. El profesor Carlos Duarte nos alerta sobre cómo el calentamiento global está descongelando los polos. Cuidado con este asunto. Que los mandamases, por Dios, se lo tomen en serio. Si no, la crónica que nadie podrá escribir dirá que éramos hijos del mar y el mar nos devoró un día como Saturno devoraba a sus hijos en la noche del universo.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 26/05/2022 a las 16:05h.