19/04/2009

EL OLVIDO

La memoria es como la nieve, escribes sobre ella, y mientras escribes se va derritiendo, dice Llamazares, más conocido como novelista y que es además un excelente poeta. Y leo también que relaciona la memoria con el paisaje en el que ha surgido, el paisaje como telón de fondo, como espacio en el que se desenvuelve la vida y la va impregnado hasta que se asienta en el cerebro. La memoria tiene palabras que son impactos, chispas que bullen en una fuente de aguas mansas, pero en el fondo está compuesta sobre todo de imágenes que se graban en la mente y permanecen en ella enrolladas como en la cinta de un filme olvidado. En realidad, lo que tenemos en la memoria es una película llena de escenas con aquello de lo pasado que se resiste a desaparecer como la nieve cuando la funde el sol y se queda escondida en los rincones y en las raíces de la yerba. Allí hay sobre todo imágenes que van y vienen, que salen y entran del celuloide, que se ordenan por sí mismas y duermen muchas veces hasta que algún tipo de señal del exterior las despierta y las lleva al entendimiento. Marcel Proust lo explica muy bien con el ejemplo de la magdalena. Dice que muchos años después de que hubiera desaparecido su infancia pidió un café con leche en un bar y se lo llevaron con una tierna magdalena aún olorosa y ese olor le recordó un momento de su infancia lleno de meriendas con aquellas que su tía les llevaba recién salidas del horno. Aquel olor le rescató a Marcel un episodio perdido de su memoria. Pues lo mismo ocurre con el paisaje, que rescata escenas perdidas. Ya sea en su visión o en el olor de los campos o de las esquinas o las calles antiguas, visiones y olores que ya teníamos perdidos en la memoria, pero que vuelven cuando el telón de fondo del paisaje se pone ante nuestros ojos. El paisaje, que nos envuelve, es la mano que guarda la memoria. Y la misma memoria no tiene sino un paisaje profundo devastado por el tiempo, lleno de escenas que se resisten a morir, como los quejigos en Los Montes de Toledo o las recias encinas del Valle del Alcudia. La memoria vive una guerra llena de batallas perdidas con el tiempo, y queremos pensar, como decía el poeta, que igual existe un lugar en el que habita el olvido.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 05/12/2021 a las 02:12h.