18/01/2009

LAS IDEAS

Todo lo que está pasando en los últimos años en el Real Madrid es un ejemplo de la fuerza inmensa que tienen las ideas. Quiero decir que si después de todas las atrocidades que están haciendo con ese club no se va a la mierda es que hay algo dentro de él que es casi indestructible. Algo que resiste todo tipo de ataques, ya sea la gestión más chapuza que se recuerda o que empresarios a la búsqueda de su propia notoriedad pasen por encima de su historia cuantas veces sea necesario. Y esa fuerza, para mí, es sobre todo la fuerza de una idea. La fuerza de una idea que no sólo supo nacer, sino que también supo expandirse para instalarse en todas las cabezas que querían admitirla. Es la idea de un sueño, de un sueño infantil y un sueño adolescente, de un sueño de grandeza que no se agota en la victoria sino que sigue adelante hasta crear una estética en la que caben grandes conceptos: el honor, la ejemplaridad, la justicia; y sobre todo el conocimiento de la victoria, el saber ganar con la clase de los grandes. Durante muchos años esa institución supo plasmar todos esos conceptos en millones de pensamientos. Durante décadas el Madrid supo transitar por todos los territorios desconocidos representando el sueño de la victoria con clase. El viejo Madrid sintetizó como ningún otro club el sueño de la gloria y el sueño del honor y la elegancia. Y su idea se convirtió en el sueño de millones de niños y en la ilusión cotidiana de millones de seres que sentían que el día era hermoso si su equipo ganaba con justicia. Y a ese sueño le ha pasado como a casi todos los sueños. Que se han acercado a él (¡para gestionarlo!) un montón de carroñeros que sólo lo querían para su propio beneficio. Gentes sin escrúpulos que no les importa pisar los sueños. Y ya digo que no sólo pasa en el Madrid, sino en muchos ámbitos como la religión o la política, en donde vemos gentes que luchan por lo contrario de lo que son las ideas que los sostienen. No sienten lo que representan, sino el poder que ejercen. Pero lo bueno de esto es que las ideas resisten a los carroñeros. Así, por su idea, la iglesia ha resistido al nacionalcatolicismo o la izquierda a las mentes sanguinarias de aquellos comunistas. Ahora el Madrid resistirá a estos empresarios sin escrúpulos. Porque ese sueño, ese sueño de gestas y heroicidad que representa, es indestructible.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 28/01/2022 a las 08:01h.