23/09/2007

DUALISMO

Viene a cuento septiembre para resaltar esa dualidad, muchas veces contradictoria, que envuelve lo humano. Somos hermosos como un atardecer en La Mancha y horribles como un campo minero abandonado. Egoístas como animales carroñeros y también generosos como misioneros perdidos en Uganda. Somos dulzura y acidez, alegría y llanto, limpios y sucios y por supuesto capaces de envolver nuestro entorno con la más intensa ternura o la más despreciable violencia. Y ahora que al llegar septiembre nuestros hijos se internan en los templos de la sabiduría, que han de ser los colegios, no puedo dejar de pensar que somos biología y ambiente. Genética y educación, algo que los mismos conductistas tuvieron que admitir a regañadientes. Quizá al principio la genética bulle como un géiser arrollador y marca al niño, pero rápidamente las condiciones ambientales van creando el catecismo profundo que guía la manera de ser. Ahí sucede una simbiosis desconocida, pues como sabemos dos personas en las mismas condiciones ambientales pueden comportarse de manera diferente. En todo caso, y aunque creo en la Teoría de la Reminiscencia de Platón, es la educación, el ambiente, quien va conformando poco a poco, en un proceso profundo imposible de descifrar, la escala de valores de las personas. Sabemos que la familia es muy importante, pero creo que el colegio lo es aún más. Al llegar la época de colegio un nuevo mundo se acerca y se introduce en la blandura del cerebro. Una realidad vista desde fuera, pero que un buen día comienza a ser prácticamente lo más importante de la vida. Cuando varios filósofos se enzarzaron en una trifulca sobre el valor de la educación, Voltaire cortó por lo sano y dijo que la educación lo era todo. La raíz de la democracia, de una convivencia rica y sobre todo de la felicidad personal y colectiva. De todas las políticas siempre creí que la de la educación era la primera, sobre todo por ser la tierra en la que se pueden abonar las otras. Igual no le estamos dando la importancia que se merece. Ah, y perdonen que no haya entrado en las trifulcas educativas de rigor. Disfrutemos hoy sólo del sol de la sabiduría.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 05/12/2021 a las 03:12h.