07/10/2003

Consumo de ilusiones

Me imagino que cuando Guy Debord decía en su obra "La sociedad del espectáculo", que éste es el movimiento autónomo de lo no-viviente, ya estaba pensando en Arnol Schwarzwenegger. No digo esto porque el musculoso actor pueda tener pinta de cadáver, al menos cerebral, sino porque quien probablemente gobernará California será Terminator, un trozo de hojalata envuelto en goma de mascar y sangre, al cabo un no-viviente según concebimos nosotros la vida. Primero porque Arnold, Terminator, es producto de la ficción, y segundo por que es un robot. Así que, es evidente que esto de la sociedad del espectáculo huele a cirio que te mueres. Como escribía Guy, el espectáculo es la negación visible de la vida. Aunque ya lo dijo mucho antes Antonio Machado cuando se refería a aquel carbonero que se soltaba el lagrimal viendo la pobreza en el escenario y miraba para otro lado cuando pasaba frente a la que tenía en su vecindario.

Aunque, yo creo que esto de lo no-viviente, vale sobre todo para cuando los actores se meten a políticos. La gente vota sus representaciones fílmicas. Claro, salvo que sean del cine porno, porque otra cosa es cuando las trotacabinas se meten a políticas. Yo creo ahí quien acertó fue Michel Focault al hablar en esto de la sociedad del espectáculo de la “biopolítica”, pues como muy bien dice Mary Carey sacando pecho, desplegando muslamen, todo lo que lleva dentro es biológico e incluso ofrece en su programa gravar con impuestos los implantes de silicona. ¡Ay que ver lo cruel que es la juventud! Eso lo dice con veintitrés años. Ya veremos como muestra unos senos recauchutados en cuanto el tiempo haga de las suyas y sienta que la fuerza de gravedad también se ocupa de sus tetas.
O sea, que en California podría ocurrir que "Schwarze" sea gobernador y la pechugona Carey vicegobernadora. En consecuencia estaríamos adentrándonos más en ese monólogo absolutista del espectáculo que nos invade. Claro, luego en España, como fieles aliados que somos de Busch, se dará un paso más. No sólo veremos a esta caterva de rasputines y charlatanes del espectáculo en los programas basura, sino que también los veremos en el parlamento y en las páginas serias de los periódicos, o dando mítines en las plazas de toros, como Sabina. Los trotapantallas al poder. En USA Bruce Willis, para seguir salvando al pobre mundo. Y aquí, no sé, Arturo Fernández por ejemplo, que también pellizca traseros de féminas y aunque no tenga tanta cacha tiene todavía menos neuronas y dice “chatina” con mucho candor. Para qué hace falta más, digo yo. Si seguimos como vamos lo veremos y seremos todos felices. Ea.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 05/12/2021 a las 02:12h.