14/10/2021

JON RAHM Y LOS NIÑOS

LAS CUATRO ESQUINAS

ÍDOLO, MENTE, GENTUZA, DESIERTO

JON RAHM Y LOS NIÑOS

Desde los ojos limpios de un niño (el tiempo y lo que llamamos la experiencia suele volver turbia la mirada) el gran deportista es como el héroe de un cuento en el que querría vivir. Miro hacia atrás y se me levantan los sueños de la memoria. Allí hay figuras del deporte que me llenaron el corazón de dicha. O Rei Pelé me arropaba por la noche. "No importa el tiempo que tarde, voy a firmar a los niños", dijo Jon Rahm rodeado de gorras y brazos, de una inmensa admiración infantil llenando el aire. Su rostro de buena gente exhalaba paciencia y luz. Es un ejemplo para las estrellas que miran desde el infinito a los pobres mortales. Jon no ganó el Open, pero ganó un lugar en el sueño de miles de niños.


DIOSES HUMANOS

Neymar tiene la sombra de un dolor, como la tenía Simone Biles cuando, con una profunda amargura en los ojos, dijo que daba un paso al lado por el bien de su salud mental. Neymar, modelo de éxito y felicidad, genio del regate, no sabe si su capacidad mental aguantará mucho más el trajín de ser un dios del fútbol, de estar en el centro de una presión insaciable. Ellos, los dioses, viven en su Olimpo particular protegidos de lenguas venenosas, pero en las murallas hay rendijas por las que entra el humo del fuego del exterior. Además, la presión de ganar siempre o sentir la derrota absoluta, seguro que se agarra al pecho y devora el alma y consume las entrañas. Neymar es humano, fieramente humano, como todos.


BANDAS VORACES

Apretados en una maraña humana gritan, pelean mostrando la fiereza del ser salvaje. Oscuros como sombras de un tiempo medieval, se aprietan contra la policía, que forma una pequeña compañía contra una masa de vándalos. Puñetazos, patadas y lanzamiento de objetos son sus entretenimientos. Provocar el caos es sentirse en el país de su sueño, donde habitan las mazmorras del pensamiento. Se desgañitaban furiosos los ultras. Abultaban las venas del cuello. Mostraban los colmillos mientras los jugadores ingleses, de rodillas, protestaban contra el racismo. Wembley tronaba como un vertedero de ira. No entiendo como se permite a esta gentuza entrar a los estadios y dominar las gradas.


EL FÚTBOL DE LOS JEQUES

Por si teníamos poco con el PSG y el City, ahora entra en el Club del Desierto el Newcastle y quizá el Inter. Ataca el heredero del reino de Arabia Saudita. Príncipes, jeques, emires... qué sé yo. Al final, porque nos gusta el fútbol, vamos a ser expertos en monarquías absolutistas soportadas por los petrodólares. No sé si la historia sale de un cuento de Las mil y una noches o de Simbad el Marino, pero esto no es solo dinero, es también fábula y misterio. De momento, no somos expertos en casas reales de Oriente Medio, pero poco a poco nos vamos a conocer las estirpes como si fuésemos el Jaime Peñafiel del desierto. Madrid y Barça deben hacerse a la idea. Antes era cartera y cantera. Ahora será solo cantera.


Twitter: @ManuelMjulia

Impreso desde www.manueljulia.com el día 09/12/2021 a las 05:12h.