16/09/2021

LA MÚSICA DE LA CHAMPIONS

LAS CUATRO ESQUINAS

SILENCIO, HÉROES, PERDIDOS, VICTORIA

LA MÚSICA DE LA CHAMPIONS

Escuchar a Händel es como sentir que lo más majestuoso de la naturaleza habla con la música, que según Beethoven es el lenguaje de Dios. Su inmenso y vibrante "Aleluya" es como el estallido de la vida en el corazón, y cuando suena el himno de la Champions, el fútbol se convierte en una majestad de la vida. Por la pandemia la música sonaba herida, sin las voces humanas que llenan de sangre las venas del aire. Eran acordes para un vacío. Pero ayer, entre las voces y esa música, en la que un piano gigantesco rasga el aire, sentí ese gozo del fútbol que solo una competición tan grande como la Champions genera. Tony Britten, en 1992, le dio al fútbol la grandiosidad de Händel, a un deporte grandioso, con un himno universal.


EL GRAN FÚTBOL LLEGA

En la Champions el sentimiento por el fútbol se engrandece porque sabes que estás viendo el culmen del talento, que contemplas esa batalla en la que todos los héroes quieren estar. La Champions es el lugar más cercano a la fuente profunda de donde manan los sueños. Y el otro día me dije que pocas cosas podía hacer mejor que ver a Kimmich mostrar la perfecta certeza en el golpeo, a Cristiano estallar de pasión por el récord (¡Dios, que error que no haya vuelto al Madrid!), a Gerard, el gran guerrero del área, luchando contra la agilidad felina de Musso, que le robó la gloria merecida, las rápidas galopadas incansables de Davies, al terrible bisturí de Lewandovski sajando sin piedad el orgullo herido de Piqué...


UNA ORQUESTA DE SOMBRAS

El Barcelona toca con una orquesta de sombras que avanzan por el campo recordando días hermosos. Detrás de cada jugador hay una sombra que bulle memoria sobre el césped, que exuda la gloria de un estilo que ha muerto, porque el estilo son las personas y ya no están Messi, Xavi, Iniesta, Alves, Puyol... Muestra su estilo como si fuera el cadáver del Cid sobre Babieca recorriendo el campo de batalla. Toca el balón, pero una orquesta de sombras sale de la memoria de la gente y se agarra a cada jugador devorándolo, porque no se puede vivir en el mundo del ayer, y es más difícil vencer un recuerdo que una realidad. Cuanto antes olvide lo que no tiene, antes podrá volver a encontrar el alma que se ha llevado Messi.


EL MADRID DE ANCELOTTI

En la noche de Vinicius apareció Rodrygo. Esculpió su nombre en Milán, pues no lo van a olvidar, porque ya el año pasado volvió a celebrar un gol mirando al cielo. En el segundo tiempo la fluidez madridista nos dio esperanza, Vinicius en varias ocasiones, y sobre todo ver a Valverde recorriendo el campo con una fuerza y una rapidez casi sobrehumana. Durante el primer tiempo el Madrid apretó los dientes y abrazó a Courtois varias veces, unas por engrandecerse ante el contrario, y otras por tener brazos de pulpo y piernas de jugador de balonmano. Vinicius, sujetado casi todo el partido, se soltó, cerró bocas otra vez con su clase, aunque no pudo hacerlo con un gol, lo que habría sido de siquiátrico para algunos.


Twitter: @ManuelMjulia

Impreso desde www.manueljulia.com el día 09/12/2021 a las 04:12h.