09/09/2021

EL HIJO PRÓDIGO

LAS CUATRO ESQUINAS

REGRESO, OJITOS, SORPRESA, TEMBLOR

EL HIJO PRÓDIGO

Mi cardiólogo, Manuel Rayo, hombre sensato y generoso, que es del Atlético de Madrid, como su abuelo y su padre y su hijo, forofo sereno que tiene el equipo del doblete enmarcado en la clínica Cardiorreal, no dio un salto de claqué ni brindó cuando supo que volvía Antoine Griezmann. Puso cara de circunstancia. Ni fu ni fa. Como venganza por su infiel partida me dijo que ahora ganará los títulos que fue a buscar. Muchos aficionados atléticos no son tan sutiles. Sienten que el jugador francés tiene que luchar a base de goles contra un desamor. No gustaron las formas. No gustó el destino. Pero en el fondo los atléticos sienten que el hijo pródigo vuelve a casa.


UN AMOR SIN FRONTERAS

Aquella guiñada de ojo de Aleksander Ceferin a Al Khelaifi contenía las vértebras de un profundo amor sobrevenido. Es un amor que, como en los grandes amores, crea un mundo propio en el que uno y otro se sienten como en su propio mundo. Y él sabe que el otro siempre estará ahí, porque si lo único que tienes es dinero tu mejor compañero de cada es a quien le guste acostarse con el dinero. "Cuando atraviesas una tormenta, necesitas un buen capitán", dijo el presidente de la UEFA del máximo mandatario del Paris Saint-Germain, poniendo al jeque de modelo de dirigente futbolístico. Señores, he aquí el futuro, si nadie lo remedia.


SORPRESA CONTENIDA

Aunque apuntaba a figura, nos sorprendimos con un joven jugador ofreciendo un tenis grande, lleno de fuerza, inteligencia, habilidad, golpes de luchador maduro. Sin embargo, era fácil ver en el cara de Carlos Alcaraz los restos de una epidermis adolescente, el rastro de un acné fugaz, la mirada del que reta el mundo cuando comienza a conocerlo. Pero veíamos juego para llegar muy lejos, hasta los cuatro mejores, y quién sabe si hasta un bautismo de leyenda. Pero no conviene forzar la evolución. Todo a su tiempo. El partido contra el griego Stefanos Tsitsipas ha de ser un umbral más que un colofón. Soñamos con muchos días de felicidad.


TODO O NADA

El toque de atención de Luis Enrique palpitaba en nuestra mente. No iba a ser fácil ganar. Varias ocasiones de Kosovo en los primeros 30 minutos, algunos con peligrosos contraataques, nos pinzaban en el pecho diciéndonos que ya no hay enemigo pequeño, y que los azules tenían colmillos afilados y creían en su victoria. Los balones largos nos hacían daño. Las pérdidas nos hacían temblar. Nuestros ataques infructuosos debilitaban la confianza. Hasta que el el 31', Fornals, a la media vuelta, nos abrió el partido con un trallazo. Mientras Suecia perdía, el partido avanzaba con el anhelo del segundo gol y el miedo al empate, que evitó Unai Simón en el 80' de manera prodigiosa. Suecia perdió. Fútbol es fútbol.


Twitter: @ManuelMjulia

Impreso desde www.manueljulia.com el día 09/12/2021 a las 04:12h.