27/10/2017

UN GOL A LA MENTIRA

LAS CUATRO ESQUINAS

MENTIRA, GOLES, VERDAD, TERRORISMO

UN GOL A LA MENTIRA

Llueven mentiras sobre el fútbol, llueven y llueven. Llueve discordia y el fútbol se encoge mientras los que nos quieren separar lo usan, lo manipulan, lo disfrazan, lo entristecen, lo revuelven, lo manosean para apresarlo en sus intereses políticos que solo generan gresca y bullicio. Sus sueños son interminables pesadillas para tantos. Porque son como las algas del mar que el agua enturbian. Porque el egoísmo y la insolidaridad en el fondo son su única bandera. Si amasen el fútbol no lo habrían vuelto esclavo de sus deseos. Llueven sobre el fútbol mentiras, llueven y llueven. Destrozan una Constitución legítima y hablan de democracia y libertad, como si pudiesen existir sin la ley. Los reglamentos y los árbitros del fútbol son como nuestra Constitución. Sin ellos no habría partido.


EL MADRID EN LA HOGUERA

Solo es un partido de fútbol. Por mucho que quieran devorarlo con los vozarrones imparables de la política al final solo será un partido de fútbol. Nada más y nada menos. Por mucho que el estadio brame al final habrá un árbitro, un juego, unos jugadores, unas porterías y unas jugadas y unos posibles goles que al margen de las consignas serán bellos y determinantes. Y por mucho que se grite o se insulte el fútbol será interesante o insulso. Por mucho que las gargantas y las banderas suelten su obsesión, si hay una gran jugada, quienes amen el fútbol por dentro plegarán la política y se soltarán el otro corazón. La política vuelve al fútbol esclerótico. Pero tarde o temprano el fútbol se venga. Raúl, Ronaldinho, Zidane, Messi o Ronaldo marcan un gol y silencian un estadio.


LA LUZ DE LA VERDAD

El Camp Nou o el Montilivi bullen de ilegales esteladas que ahogan el alma del juego. Las consignas políticas braman más fuerte que los gritos de los entrenadores. El terrible adoctrinamiento de tantos años contra España estalla en los estadios. Aquellas finales de la Copa del Rey injuriando al Jefe del Estado. Y luego la bandera de millones en el barro de lenguas energúmenas. Después la misma traca. Obviar la dignidad de los que se sienten culés en cualquier parte de España. ¡Acaso no saben que cuando desprecian lo español rajan el corazón de millones de catalanes que así se sienten! Y el de tanta gente humilde que, cuando los ve vociferar, no entiende cuál es su culpa imperialista o franquista o fascista. No los entiendo, no. La luz de la verdad se aleja cada día más de su guerra.


LÁGRIMAS DE SANGRE

Solo faltaba el terrorismo islámico. La mente de esos obsesos toca el fútbol con dedos de mugre. Esos hambrientos del dolor representan a Messi llorando sangre, detrás de barrotes que tienen el hierro de sus ideas heladas en la sangre. También minimizan el fútbol. Quieren volverlo esclavo de su inquina contra la civilización. Pero el fútbol es grande y ellos son muy pequeños. Messi es el sueño de un mundo y ellos la pesadilla de otro en el que la libertad ha sido aplastada por una obsesión. Los recuerdos de sol, barro, tiempo y lluvia de la infancia no pueden ser manoseados por esa gente sin otra alma que su odio. La universalidad del fútbol llama la atención de esos miserables. Su grandeza les atrae y cuando se acercan son como los mosquitos del vertedero infectando el agua.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 09/12/2021 a las 06:12h.