09/09/2017

¿RECUERDAN A DURÁN I LLEIDA?

Escribía Durán i Lleida (cómo se echa de menos su sensatez, su rico verbo, su pragmatismo) el 12 de mayo de este año en La Vanguardia un artículo bastante esclarecedor. Según decía, la Carta de las Naciones Unidas no consagra ningún derecho a la autodeterminación. Cuando la ONU ha intervenido, fuera de casos de confrontación bélica, proseguía, "lo ha hecho en territorios coloniales". Citaba Durán la resolución 1514 de su Asamblea. En ella se dice que "cualquier intento de vulnerar de manera parcial o total la unidad nacional y la integridad territorial de un Estado es incompatible con los fines y principios de la Carta de las Naciones Unidas". Ésta resolución y otras muchas, según comentaba el político nacionalista, generaron lo que se llamó la doctrina del agua azul. Ahora que se dita tanto el derecho internacional, y que los secesionistas catalanes no se hartan de citar organismos internacionales como supuestos avaladores de su empeño separatista, es bueno recordar lo que decía Durán i Lleida.

Según la doctrina del agua azul un territorio no puede ser considerado colonial si es fronterizo geográficamente a la potencia de la metrópoli correspondiente. Por eso Durán decía, con esa ironía que tantas veces le habíamos escuchado en el Parlamento que "si no convertimos el Ebro en mar, no cabe contar con el apoyo de las Naciones Unidas". Todo el ensamblaje sobre el presunto derecho de autodeterminación se viene abajo en cuanto que consideramos que Cataluña está dentro de un Estado de derecho. Por eso es absurdo que los separatistas actúen dentro de una percepción colonialista (¿de quién, de Castilla?, mueve a risa) que nada tiene que ver con la realidad.

No se dan ninguna de las circunstancias en las cuales un colectivo puede plantarse e incumplir la legalidad vigente. No hay ninguna opresión de lengua, cultura o folklore de ese colectivo. Al contrario, todas sus raíces, Historia y costumbres gozan de una absoluta protección, la que incluso ellos han querido darse hasta el punto de transformar la Historia en un instrumento de adoctrinamiento, como tantas veces ha comentado el prestigioso historiador Henri Kamen.

Pero es que, además, el 47 por ciento de los votantes catalanes no puede arrogarse el derecho a decidir si la actual España debe dejar de ser como es. Por mucho que les duela el argumento, ese asunto compete a todos los españoles, ya que existen multitud de cuestiones (deuda -más de un billón-, derechos adquiridos, pensiones, inversiones, etc...) que nos afectan a todos y no puede decidir una parte sobre ellas. ¿Acaso piensan los separatistas, por ejemplo, que pueden comenzar su república dejándonos al resto de España la deuda, derechos de pensiones, gastos sanitarios, etc...? El terrible simplismo con que se trata este asunto es que pone los pelos de punta.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 20/09/2021 a las 06:09h.