10/12/2016

UNO MAS UNO SON DOS

Recuerdo aquellos viejos debates en la universidad cuando el tardofranquismo. Estaban los comunistas revolucionarios y aquellos que sentíamos que la simplicidad de dar la vuelta a la tortilla no era aplicable a una sociedad tan compleja. También se oponían a la revolución marxista los ácratas. Eran chavales a los que masacraban dialécticamente. Los consideraban el cáncer de la sociedad sin clases. Después de ver las trifulcas nocturnas, ahogados en tabaco y cerveza, la conclusión que sacaba yo es que después de un socialista lo que más odia un comunista es un anarquista. Como decía el camarada Perales el individualismo era de pequeños burgueses. No en vano Marx y Engels, en su obra cumbre La ideología alemana, cargaron con su mala leche habitual contra Marx Stirner, un pobre filósofo hoy olvidado que escribió El único y su propiedad. Stirner decía que el interior es acosado por lo exterior, programándolo según sus intereses. Militares, curas, políticos, empresarios, periodistas… determinan que seas según sus intereses, no según tu yo natural. Por eso proponía una limpieza interior desgajando lo exterior, algo parecido a lo que se dice en los templos budistas, aunque Marx Stirner era ateo.

Max y Engels entendieron que esta idea era muy nociva para la revolución. Ese sé tú mismo les jodía. Tras llamarlo idealismo ingenuo escribieron muchas páginas destruyendo esa aspiración imposible en este mundo lleno de sogas carcelarias. Recuerdo al camarada Perales, con las venas hinchadas, machacando la inocencia de aquellos chavales que venían con las frescas ideas de Bakunin. Para los socialdemócratas también tenían caña. Lo más suave que nos decían era compañeros de viaje del capitalismo. Imposible dialogar. La soberbia dialéctica de los comunistas entraba en tal cerrazón, que después de tanto hablar de razón, no se daban cuenta de que solo atendían al dictado de sus pasiones.

Ahora leo el ¿debate? entre Iglesias y Errejón y todas aquellas noches en vela se me salen de adentro. Ellos lo llaman debate interno y se llenan la boca de la palabra gente, pero la verdad es que todo se personaliza en líderes, al cabo a la antigua usanza. Y me temo que al final pasará como en la "casta". Se tratará de saber quiénes están con el líder, quienes en contra y quienes en tierra de nadie. Estos últimos que vayan haciendo la maleta. Porque aquello de que quien no está conmigo está contra mí en pocas áreas funciona tan bien como en la política. Un amigo listo lo decía más claro con argumentos homofóbicos: Al amigo hasta el culo, al enemigo por culo, y al indiferente la legislación vigente. Pido perdón por la vulgaridad campante. Pero es que el aserto es tan real que no he podido aguantarme.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 05/12/2021 a las 02:12h.