23/06/2017
LAS CUATRO ESQUINAS
LOS JÓVENES ROQUEROS
Vi en el campo el golazo de Saúl al Bayern. De repente por un tumulto de jugadores que se rozan con los codos aparece Saúl, dribla con gestos engañosos, se apodera sutil del balón, evita piernas que como mazos le buscan y cuando parece que no llega al balón lanza a portería. Gol. El portero ve como la liebre se le escapa de las manos. No puede ni rozarla. Casi igual fue el gol contra Portugal. La misma estética, desfachatez, valentía, garra, fe en el atrevimiento. Otra incursión en campo enemigo a pecho desnudo.
Qué manera de hacernos gozar estos jóvenes roqueros de la sub 21. Grande también Asensio. Juega con la sonrisa en las piernas. No suda agua, suda talento. Parece que no le importa lo que más le importa. Hace con los nervios sogas y madejas. Son todos destacables. Enhebran un fútbol cadencioso o ágil, depredador o resistente, según requiera el partido. Ceballos me tiene deslumbrado. Y Bellerín, Llorente, Vallejo, no hay hueco para escribir todo lo que siento y tanto talento merece. Fútbol de pura juventud y genialidad, de puro arte y fuerza. Los jóvenes roqueros tocan canciones para la historia.
EL ARTE DE RICARDINHO
Escribí del Movistar y sabía que tendría que volver a hacerlo. Allí está Ricardinho, un Picasso de este deporte. En marca.com ofrecen diez obras de arte suyas para que se elija una. Las veo. La primera es un tazonazo sutil. Gol. El portero pide plaza en una ermita. La segunda y tercera, cuerpo de goma, regatea a dos contrarios. A cada cual más bella. En la cuarta con una lambretta besa el viento, tumba al portero, toca la red por fuera. La quinta saca de banda con un taconazo sorpresivo. En la sexta una aérea rabona para el tiempo.
La séptima golazo. Recibe con la izquierda, manda al defensor a buscar setas y con fuerza rompe la fe del portero. La octava es un monumento a la muerte de lo imposible. Hace una chilena cerca del córner. Es tan bella que despierta la traición de los otros, jugadores y público. La novena es una rabona desde su campo. Los contrarios yacen en Babia. La décima golazo. Enérgico, imparable, tras un caño. El portero y el público vencidos. Quizá esta es la mejor. Pero después de verlas varias veces me quedo con todas.
LA CASCADA DE MENDES
Este pesaroso verano, que ha caído como una lluvia de fuego en plena primavera, estaba sucediendo plomizo hasta que Cristiano Ronaldo dinamitó el sosiego. Haciendo araña, clava los dedos en los papeles, escudriña por los sótanos por si hubiese algo escondido. Es su trabajo. Si se esfuma la política e imperan los técnicos fríos lo mejor es abrir los candados y colaborar con ellos. Darles una palmada y decirles que miren lo que quieran. Lo que haya que pagar se pagará.
Lo que llama la atención es que van cayendo en las garras de la Fiscalía, como chuzos de verano, muchos jugadores representados por Jorge Mendes, incluso él mismo está imputado por el caso Falcao. Esa persistencia ha de tener alguna causa más allá de una inquina persecutoria por una parte, o una intención, que sería ingenua, de engañar al fisco por la otra. Lo que está claro es que ahí tiene que estar haciendo alguien las cosas mal. Un sabelotodo, un inepto, un confiado, porque en principio entiendo que Hacienda y el Madrid no son contra los que hay que lanzar la ira. Debiera Cristiano mirar esta opción también. Muchas veces el problema está dentro de casa y uno no hace más que buscarlo fuera.
LA ERA FLORENTINO
El reto de Florentino es acertar siempre. Un senado multitudinario de sabiondos le rodea. Algunos llevan la guadaña en la mano. Otros puñales borgianos. Muchos escudriñan hasta la coma y a coro le contradicen en cuanto ven el modo. Florentino no es Dios por eso no puede acertar siempre, pero en ese juego de acierto y error suele tener la balanza al lado de lo primero. Por eso muchas veces el ejército de respondones se columpian. Y entonces no suelen reconocer que se habían equivocado. Callan. El silencio es un halago para Florentino. El caso de Zidane es estruendoso. En la noche tuvo que acelerar sus neuronas. No era una decisión fácil. Tenía los argumentos en el corazón y la cabeza. Cuando ambos se juntan pocas veces se falla.
Ahora estamos en la segunda era de Florentino. La primera fue la de los galácticos. Los errores de aquella sirven para ajustar la segunda. Creo que su proyecto, desde siempre, ha tenido tres partes. El recuerdo. Sin el pasado nada somos. El presente. El Madrid siempre aspira a lo mejor del mundo. Y el futuro. Tienen que salir los dientes con la camiseta blanca. Nunca, como ahora, la juventud marca el camino.
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