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Galgos

22/01/2006

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Pocas miradas atraen tanto la compasión como la de un galgo triste. Tienen unos ojos grandes, redondos, profundamente melancólicos. En su rostro puntiagudo parecen faros de cristal brillante. Se mueven, observan silenciosos el entorno, parece que lo comprenden más allá de su minúsculo cerebro. Pocos animales son tan capaces de tener una expresividad humana como los galgos. Si uno los mira atentamente puede sentir que hay en su mente una infinidad de pensamientos. Es como si estuvieran siempre solicitando algo. Quizá un alubión de caricias o alguno de sus alimentos preferidos. Cervantes nos cuenta que el del Quijote era galgo corredor y que le acompañaba al amanecer a sus trasuntos de caza. Hasta que el hidalgo se enfrasco en los libros de caballerías y olvidó cualquier ocupación que no fuese la lectura. Pero entonces nos imaginamos al de de la triste figura inmerso en los libros, y el galgo allí, a sus pies, disfrutando de la presencia del amo. De vez en cuando le miraría con sus ojos melancólicos, solicitando una caricia, un poco de atención humana. Porque estos perros son de los que más quieren al humano, de los que más lo necesitan. Aunque algo libertarios, no sólo son perros de caza, también lo son de compañía y por eso no soportan estar lejos de su gente. Por eso, cuando don Quijote dejó la caza, no desterró al galgo de su vista, ni lo despeño por un acantilado o lo colgó de un olivo. Lo mantuvo a su lado para agradecerle tantos años de servicio. Claro, que algunos de los actuales cazadores (ojo, digo algunos, no todos) no son como don Quijote. Cuando los galgos se hacen viejos los desechan como vasos de plástico que se prensan con las manos para tirarlos a la basura en la verbena del barrio. Está claro que cuando miran los grandes y tiernos ojos de sus galgos no sienten ternura, ni compasión, ni agradecimiento por los servicios prestados. Su duro corazón apenas se moviliza ante esos ojos tan tristes tan tristes, que casi parecen humanos. Servicios cumplidos y a la basura. Y luego dirán que aman a los animales. En fin, igual ni saben qué es eso del amor. Ea.

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