Artículos

Infiernos cotidianos

16/06/1998

Imprimir artículo


El Marqués de Tamarón, que además de ser director del Instituto Cervantes es un estilista fino que no hace ascuas a aparecer en las carátulas con el título nobiliario, lo que demuestra que no es monárquico, nos cuenta en su excelente libro “El siglo veinte y otras calamidades”, que un personaje de Eliot dice en “The Cocktail Party” que el infierno es uno mismo, y que esto es más pesimista y realista que la famosa frase de Sartre cuando decía que el infierno son los demás. La verdad es que en asuntos infernales, sin pretender enmendar la plana a los genios, es difícil acertar. Porque el infierno suele estar ahí, agazapado, con su llama expectante, donde menos te esperas. Incluso, a veces se disfraza de paraíso, que es lo peor. Además, nadie me podrá negar que en esto de los infiernos nunca se puede generalizar, depende de la perspectiva, o de la caldera, que dirían los luciferinos.

Desde una visión de amargo existencialismo filosofal, algo que se lleva mucho en este fin de milenio, es cierto lo que dicen los genios Eliot y Sartre. Ambas sentencias se complementan. Ya que si el infierno son los demás también lo es uno mismo, y si lo es uno mismo, también lo son los otros, que están formados por muchos “unos mismos”. Lo que pasa es que siguiendo esa perspectiva, termina uno creyendo que todo es el infierno, y que aquí, el personal, anda con las calderas calientes, cornucopio, ávido de jinchar al prójimo con el tizón encendido. Lo cual no es cierto. Porque si así fuera, personajes tan blancos y angelicales como esos locutores de televisión que recaudan fondos para las catástrofes habrían sido imposibles, al igual que esos consultorios mediáticos en los cuales la gente deposita sus insolubles problemas. Además, no es cuestión de andarse a estas alturas de este siglo veinte, tan consumista y feliz, con filosofías macabras que apenas tienen audiencia si no van acompañadas de unos cuantos cadáveres chamuscados apareciendo en televisión.

Porque hoy día lo que prima es lo concreto, lo icónico, y más si se televisa, como dicen Sartori, Colombo, Eco o Bufalino, el hombre que inventó un fotógrafo ciego, que no hay como estos italianos para analizar los “mass media”. Sólo vale lo cotidiano contable. O lo visible en pantalla. Por tanto, si viviera el agónico Sartre tendría que bajar un poco sus axiomas hasta llegar a este coloquial “fin de siegle”. El infierno es mi vecino emulando a Pavarotti a las ocho de la mañana, esgrimiría el filósofo desgreñado si habitara en este tiempo tan ruidoso.

Y es que después de “Mayo del 68" y de la desaparición de esos fantasmas del XX, los del muro, los sicoanálisis freudianos, abstractismos y surrealismos diversos, además de la muerte instantánea del vicio de teorizar, lo que se lleva es que cada uno vaya con su infierno a cuestas como si desfilara por la pasarela Cibeles. Porque todos tenemos un espectro tizonesco y ahumado perseguiéndonos, tal y como descubrió Milton en esa gran obra que es el “Paraíso perdido”. El infierno vive al lado de nosotros, sólo que a veces se amuerma, y otras expande sus llamas quemándonos hasta el último vello de nuestras entrañas. El verdadero infierno tiene su fuego en la tierra, un calor más intenso que el que nos habla la teología tomista del empíreo, el de las alcantarillas del paraíso. Así pues, vamos todos con nuestro microondas profundo quemándonos los unos a los otros.

Pues eso, que los dos genios, Sartre y Elliot, tenían razón. Al final resulta que el infierno es como esas canciones circulares en las que se acaba por el principio. Que es una salsa que se baila en un escenario lleno de fuego, y cada uno sopla para el que tiene más cerca. Claro, que cabe decir aquello del clásico, que en esto del infierno, sólo hay dos linajes, los que atizan el fuego y los que se queman.

Últimas publicaciones

EL SUEÑO DE LA VIDA

EL SUEÑO DE LA VIDA

PERSISTENCIA. En cualquier rincón de cualquier lugar del tiempola oscuridad busca mi nombre,y tiene un juego de recuerdos que busca mi nombre,los días se pierden por los pasillos renacidos como olaso poemas subidos al lomo de los pájaros,las adelfas y ...

[Ediciones Hiperión, S.L.]
ISBN: 878-84-9002-055-5

EL SUEÑO DEL AMOR

EL SUEÑO DEL AMOR

V. Cuando me abrazas todo es sereno en mi cabeza doliday la angustia se cae de la almohadaal recipiente donde hierve la luz de la ropa sucia,. cuando me abrazas se pierden los voraces pensamientosy siento que estoy tan dentro de ti amor que te consumo...

[Ediciones Hiperión, S.L.]
ISBN: 789-84-9002-035-7

EL SUEÑO DE LA MUERTE

EL SUEÑO DE LA MUERTE

FINAL. Si me pides el corazón, te lo daré entero. Si me pides los recuerdos los escribiré y los pondré encima de una bandeja con su silencio cortado, para entregártelos y que luego puedas hacer con ellos los que quieras, imaginarlos dentro de ti por ...

[Ediciones Hiperión, S.L.]
ISBN: 978-84-9002-011-1

DIOSES DE FUEGO Y AIRE

DIOSES DE FUEGO Y AIRE

Dioses de fuego y aire es un libro para los que aman el fútbol, y también para los que aman la literatura. Un libro para gozar de historias, sensaciones, pasiones y nostalgias que, transformadas en palabras, nos demuestran el enorme valor social del f...

[Editorial Eneida]
ISBN: 978-84--15458-23-4

Si desea recibir información de esta página: